Altamirano, una jabalina que vuela tras los pasos de Toledo

La alegría que rodea a al joven atleta Jairo Altamirano por estos días se reproduce en su humilde barrio de Entre Ríos, en la pista del CENARD y en la Escuela Media que funciona en este centro como parte del Proyecto de Desarrollo Deportivo en edad escolar que impulsa la Secretaría de Deporte de la Nación. Este lanzador de jabalina de 17 años llenó de orgullo a quienes lo vieron evolucionar hasta lograr este fin de semana la marca de 67,10 metros que lo clasificó al Mundial de menores de Ucrania en junio. Meta para la cual se sacrificó preparándose en Escuela Nacional de lanzamiento de jabalina que desde 2012 comenzó a funcionar con apoyo de esta Secretaría bajo la tutela de Gustavo Osorio, entrenador de  Braian Toledo, ídolo y referente del pibe Jairo.

“Sabía que podía hacer la marca pero la realidad me superó. Todavía no caigo, todos en el barrio hablan de mí y no lo puedo creer. Ahora me ilusiono con estar entre los ocho primeros del Mundial y a futuro poder representar al país por mucho tiempo. Llegar a un Juego Olímpico sería el sueño máximo”, confiesa en deportes.gov.ar Altamirano, oriundo de la ciudad entrerriana de La Paz, de un barrio humilde conocido como “Sin Ley” donde ya es referente de sus amigos y siempre recibió la ayuda de sus vecinos.

Jairo está becado por la Secretaría de Deporte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y estudia en el segundo año de la Escuela Media Nº3 que funciona en el CENARD bajo la órbita del Proyecto de Desarrollo Deportivo; además cuenta con apoyo de su municipio. “Me siento muy feliz. Acá en el CENARD  puedo estudiar y entrenar, y además vivo muy cómodo y me alimento como debe hacerlo un deportista.  Soy un agradecido, yo había dejado de estudiar y hoy después de tanto sacrificio cumplí mi sueño”, cuenta esta joven promesa del atletismo argentino que surgió de los Juegos Evita, siendo sexto en las finales nacionales de Mar del Plata 2010 y campeón en 2011.

Altamirano logró su pasaje al Mundial (10 al 14 de julio) el pasado sábado en  un clasificatorio llevado a cabo en Santa Fe, donde superó ampliamente la marca mínima de 63 metros exigida la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) y también dejó atrás su mejor registro personal que eran 62,50 metros.

El secreto para este logro estuvo en lo más íntimo. “Me enfoqué en lo que quería y en mi familia y lo logré. Siempre pienso mucho en mi madre y mis hermanos. Y también en mi papá, Pedro, que siempre estuvo presente”, asegura. Tras el éxito,  Jairo se comunicó con su madre Marina y juntos lloraron durante la charla telefónica.

Con esta marca, Altamirano quedó 12º del ranking mundial de la categoría y primero en Sudamérica. “Ahora me ilusiono con estar entre los ocho primeros del Mundial, con un lanzamiento así sé que puedo llegar a estar entre los 12 finalistas, pero quiero tirar un poco más lejos y cumplir otro sueño”, anticipa.

“Vi a Toledo y quise ser como él”

 

A partir de su ascendente carrera llena de récords y títulos, de su humildad y de su exposición en los medios, Braian Toledo se ha convertido sin dudas en un referente para el atletismo nacional y para los miles de pibes y pibas que anhelan representar los colores celeste y blanco en una pista. Y Altamirano no fue la excepción: “Yo saltaba en largo, corría y también lanzaba la jabalina, pero desde que lo vi a Toledo ganar en los Juegos Olímpicos de la Juventud (en Singapur 2010) quise ser como él”.

Y prosigue: “Desde ese día empecé a vivir un sueño, no solo lo conocí personalmente a Toledo en el CENARD en un campo de entrenamiento que se hizo en febrero de 2011 para juveniles, sino que además pude charlar bastante con él”.

Ese contacto le permitió conocer de cerca a su ídolo y poder definirlo: “Braian es una persona sencilla y un gran deportista que da buenos consejos y ayuda mucho. Él me dijo que nunca abandone porque gracias al atletismo uno conoce lugares y se forma como persona”.

Altamirano tampoco olvida su primer viaje a Mar del Plata para competir en los Juegos Evita. “Fue increíble porque no conocía el mar y el deporte me dio esa posibilidad”, explica Jairo, quien tiene 10 hermanos y es el único de todos que practica un deporte como federado.

 

Fuente: www.deportes.gov.ar

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