Bendita inocencia del Borussia

Antes del sorteo de las semifinales muchos, entre los que me incluyo, señalaban al Borussia Dortmund como el rival más apetecible por su juventud y su inexperencia en una ronda tan decisiva. No quiere decir que fuera fácil, pero sí el menos difícil de los cuatro. El grueso de la plantilla son chavales que nunca se habían visto en un partido tan importante. Y es que para la mayoría éste era el primer año que superaban la fase de grupos de la Champions League. Pues esos mismos argumentos, que parecían negativos, son los que le han puesto a un paso de la final.

Su atrevimiento en el inicio de la segunda parte fue espectacular. Esa bendita inconsciencia con la que fueron a buscar el tercero y después el cuarto, como si delante tuvieran a un rival de medio pelo, resultó conmovedora. No es habitual en una semifinal de la Champions ver a un equipo que está por delante en el marcador jugar con ese desparpajo. Los laterales llegaban a la línea de fondo y Gündogan hacía regates en la frontal del área dejando al equipo descubierto para que el Real Madrid lanzara contragolpes, cosa que no pasó. Jürgen Klopp pedía cabeza tras cada gol, pero los jugadores solo ponían corazón, sangre caliente, cero precauciones en una media hora maravillosa. Da gusto ver a un equipo jugar así.

La noticia de Götze en la previa suponía un golpe muy duro a nivel institucional. Que el club más grande de Alemania, al que has superado en los dos últimos años, te fiche a tu mejor jugador y emblema de la cantera es un revés muy serio. Y más aún con los rumores de Lewandowski. Son noticias como para salir ante el Real Madrid con sentimiento de inferioridad, pero en el césped no se vio, solo hubo ambición y agresividad. Les dio igual también irse al descanso con un resultado injuso tras el error de Hummels, otra de sus referencias. En la reanudación salieron como si nada y lo bordaron. El baño fue descomunal. El Dortmund ganó la mayoría de los duelos individuales por calidad e intensidad. Götze y Marco Reus sembraron el pánico entre líneas, y Lewandowski se comió a Pepe. Es un lujo de equipo, y su historia en los últimos años muy romántica. Ojalá no lo desmonten en verano, son un soplo de aire fresco.

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