Casa Pili el restaurante que arrasa desde que Chicote dejó su magia

La hostelería que pasó por el radar del famoso chef está triunfando a lo grande

El programa presentado por Alberto Chicote Pesadilla en la Cocina visitó el restaurante Casa Pili para comprobar su servicio y calidad. Sin embargo en la visita del famoso chef, las cosas no fueron agradables. Y dicha visita se convirtió en el génesis de un nuevo restaurante que ha surgido de las cenizas.

La estadísticas que arroja la gente sobre el programa de Alberto Chicote. Es que de cada 10 restaurantes que visita Pesadilla en la Cocina, 6 terminan con la persiana abajo. Pues el chef es bastante exigente en todos los protocolos de higiene y calidad. Otros terminan cerrando por la situación insostenible por la que atraviesa España y el mundo.

Chicote Casa Pili
La visita de Chicote a Casa Pili ayudo para que el restaurante mejorara del cielo a la tierra, pues eran varias cosas que tenían que corregir

Casa Pili aprendió de sus errores y se convirtió en uno de los mejores restaurantes del sector con apadrinamiento de Chicote

En la última temporada del programa de Alberto Chicote, el chef visitó Casa Pili un bar restaurante ubicado en Castro Urdiales en la comunidad autónoma de Cantabria. En este episodio las cosas no salieron muy bien, pues la dueña del establecimiento acabó vomitando con la comida que le ofrecieron a Chicote.

Pero si hay una ley en la vida es la que reza que de los errores se aprenden y Casa Pili aplicó la moraleja para darle una mejora significativa a su espacio. El restaurante tiene buenas calificaciones en redes como está “Me gusta comprobar cómo le van a los restaurantes visitados por Chicote. Alegría total al comprobar que siguen porque Pili se lo merece”.

Aunque Casa Pili tiene buenos comentarios tambien tiene apreciaciones negativas

No hay duda que el mejoramiento de Casa Pili es evidente desde la última vez que Chicote visito sus instalaciones. Sin embargo hay algunos comentarios negativos del servicio. Y es que no todo puede ser perfecto pero si tiene que ser motivo de mejoramiento. Y es un proceso que el restaurante esta implementando.

“Pedimos tres pinchos morunos, por los que te cobran 9 euros y nos dieron tres palos pequeños con trozos minúsculos de carne. No disponen de refrescos en botella o lata” publicaba uno de los clientes insatisfechos. “El servicio muy malo, la comida deficiente y cara. La limpieza también es muy mejorable”. Sin duda Casa Pili debe enfocarse en seguir mejorando.

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