De Romero, Capdevila y Filipe Luis a Evaldo

Los laterales izquierdos son un bien escaso en el mundo del fútbol. Los niños suelen ser diestros y además les gusta marcar goles, no evitarlos, de modo que los defensores zurdos no abundan. Si usted tiene un hijo zurdo, rápido y sin demasiadas ansias de protagonismo, le recomiendo que lo inscriba en una escuela de fútbol. Su hijo tendrá más posibilidades de llegar a la élite como lateral que cualquier otro chaval de su edad como delantero. Sólo es necesario pensar en algunos de los mediocres laterales zurdos que han jugado con España para hacerse una idea. Raúl Bravo o Aranzábal, por ejemplo. Y es que en la selección española siempre estuvo sobre la mesa el debate del lateral izquierdo. Demasiados jugadores han pasado por ese puesto a lo largo de los años, señal de que ninguno logró consolidarse. Por suerte, Jordi Alba y Monreal parecen haber solucionado este problema para muchos años. El Deportivo de la Coruña fue uno de los equipos que tuvo el atípico privilegio de incorporar laterales zurdos a la selección. De hecho aportó dos, ambos en la misma etapa. Cuando uno echa la mente atrás y recuerda al último gran Depor, inmediatamente visualiza a Quique Romero y a Joan Capdevila. Compartieron vestuario y posición durante seis años en La Coruña, alternándose la titularidad y cubriendo con garantías el lateral. Pero en 2006 la etapa gloriosa del Deportivo tocaba a su fin y Romero se marchó al Betis. Un año después Capdevila hacía lo propio y firmaba con el Villarreal. Daba la sensación de que tras su marcha pasarían años hasta que la posición de lateral zurdo del Deportivo volviese a estar tan bien cubierta, pero entonces llegó un joven brasileño procedente del Real Madrid Castilla. Se llamaba Filipe Luis y consiguió hacer lo que parecía imposible, que la afición no echase de menos en exceso a Romero y Capdevila. Y así fue hasta enero de 2010, cuando Iraizoz cayó accidentalmente sobre el brasileño, fracturándole el tobillo. De esa manera terminaron los diez años sin preocupaciones para Lendoiro en el lateral izquierdo, ya que Filipe Luis no sólo se perdió media temporada sino que además a la campaña siguiente se marcharía al Atlético de Madrid. El Deportivo comenzó entonces una búsqueda que aún no ha acabado, la de encontrar a un lateral zurdo regular y fiable.  Tras Filipe Luis llegaron jugadores como Desmaerets, Rindaroy o Brayan Angulo, cuya etapa deportivista se borró rápidamente de la mente de la afición coruñesa. Entre los tres acumularon diez partidos como titulares. El que más jugó fue Desmaerets, quien además solía hacerlo por delante del lateral. Desde luego este trío, al lado de Romero, Capdevila y Filipe Luis, era más bien propio del Pájara Playas de Jandía, con el mayor de los respetos para el equipo canario. Tan difícil fue encontrar un lateral izquierdo en condiciones que Manuel Pablo jugó multitud de partidos en ese puesto, con Laure por la derecha, haciéndolo incluso mejor que los tres futbolistas que acabo de mencionar. En 2011 el Deportivo descendió a Segunda y paradójicamente aquella fue su mejor temporada en lo que a laterales izquierdos se refiere desde la marcha de Filipe Luis. Ayoze y Morel cumplieron con creces y se mostraron como futbolistas de garantías para el puesto. El paraguayo, ya aclimatado a La Coruña, y el canario, después de firmar buenas campañas en el Mallorca, ofrecieron un buen rendimiento y aportaron mucho al ascenso. Pero lo peor estaba por venir. Morel se marchó a Independiente de Avellaneda y Ayoze perdió la forma de manera preocupante, de modo que Lendoiro, aconsejado por Jorge Mendes, se hizo con Evaldo y Tiago Pinto. Para resumir, el primero de ellos es el peor lateral zurdo que he visto jamás jugar de manera más o menos continua en Primera división, mientras que el segundo únicamente disputó un partido (como hizo Rindaroy) antes de marcharse cedido al Racing de Santander, con el que parece haberse asentado. De modo que imaginen la cara de cualquier veterano abonado del Deportivo, que pasó en doce años de ver correr por la banda izquierda de su equipo a Romero y Capdevila, para después contemplar patidifuso cómo Evaldo no daba la talla. Por suerte, Fernando Vázquez parece haber dado con la tecla y ha apostado por un diestro, Silvio, en esa posición. De momento el también portugués está cumpliendo e incluso marcó en el derbi gallego del pasado viernes. En cualquier caso, daré otro consejo. Si usted tiene un hijo zurdo, rápido, y sin demasiadas ansias de protagonismo, múdese a La Coruña y hágalo corretear con un balón cerca de Abegondo. Con poco que demuestre tendrá contrato con el primer equipo. Negocio seguro, oiga.