Del Bosque y el presunto caballo de Troya del Madrid… por RUBEN URIA

Vicente del Bosque, el hombre tranquilo que sublimó la herencia de Luis para conquistar Mundial y Eurocopa desde la modestia, la concordia y la mano izquierda, ha intervenido en el asunto Casillas. Se ha posicionado de manera rotunda y educada, dos términos que parecen reñidos, pero no son antitéticos. Habló sin reservas: con un discurso llano sin segundas intenciones. El hombre que en su día sentó a Casillas para otorgarle la titularidad a César, envuelto en su perfume de naturalidad habitual, ha hecho público su pensamiento: Casillas es un mito en una posición incómoda, alguien que merece protección y cariño, porque nadie cuestionaría a Peter Shilton en Inglaterra. Y para no dar paso a una futura riada de interpretaciones interesadas, operetas alarmistas y debates de cartón piedra - promovidos por satélites favorables o chamanes con alma de bufón-, matizó que su opinión no responde ningún ataque o desafío, sino que se expresa dentro del respeto hacia el Real Madrid y hacia un compañero de profesión que ocupa el banquillo de ese mismo club.El debate sobre Casillas es espeso. Si el debate fuese deportivo, sería puro. Y existirían argumentos para defender que en el Madrid no existen derechos adquiridos y López merece seguir jugando, como también para defender que Adán no estaba mejor que Casillas en su día. Si el debate fuese personal, si se sustentase en los presuntos desencuentros entre portero y entrenador, estaría tan contaminado que no podría entenderse sin implicar una futura descapitalización del Madrid. Más allá de si este debate es puro o si está contaminado, Del Bosque ha intervenido porque siente que, entre sus responsabilidades, está velar por el capitán de la mejor España de todos los tiempos. Más allá del viejo e insano vicio español de maltratar a los símbolos – antes se faltaba al respeto gratis a Raúl y ahora se hace lo mismo con Fernando Torres-, ha considerado que Casillas merece apoyo público. Con corrección y sin reprobaciones, pero con firmeza,  porque Vicente sería mal capitán de barco si no se precia de recoger a los heridos.Hay quien no perdona a Del Bosque que reconozca la influencia del juego del Barça en la selección. Hay quien le cuestiona sus decisiones (esperar a Villa, reintegrar a Torres, dar continuidad a Busquets, respaldar a Alonso o defender la españolidad de Puyol) y quien le ha tomado la matrícula por superar las turbulencias de los clásicos, con Casillas y Xavi de mediadores. Para los críticos de Vicente, la vida era más sencilla cuando la selección era un conjunto de tenores donde cada uno cantaba lo que le daba la gana. Eran más felices cuando España era la campeona del mundo de los partidos amistosos y volvía para casa bordeando el ridículo en los partidos oficiales. Así que, desde hoy, esa legión de acusadores, tiene más munición. Del Bosque se ha mojado por Casillas y la barra libre de bilis contra el seleccionador se recrudecerá. Que el seleccionador de la mejor España de todos los tiempos defienda al mejor portero del fútbol español de todos los tiempos es un plato demasiado indigesto para algunos que presumen de comportarse como españoles disfrazados. Están tan ocupados en convertir a Casillas en el caballo de Troya del Real Madrid que no van a perdonarle a Del Bosque que defienda l portero cuyo nombre corea el Bernabéu.Rubén Uría / Eurosport
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