No habría oportunidad para el español en la escudería de Maranello

Fernando Alonso y Ferrari es de esas uniones que con el paso del tiempo se pudo dar, pero la que finalmente no pudo terminar de asentarse debido a varios motivos. Entre piloto y equipo siempre existió ese anhelo de estar juntos y ganar grandes cosas, esto último fue algo que escaseó y acabó con la marcha del asturiano en 2014, luego de cuatro años juntos y tres subcampeonatos.

Durante su estadía en Maranello, Fernando Alonso fue considerado uno de los mejores y así lo veían también en la escudería italiana y por ello se trató por todos los medios de obtener el tan anhelado campeonato mundial de la Fórmula 1. Con el increíble 2010 y 2012 donde no pudo alzarse al título, ambos perdidos ante Sebastian Vettel.

Fernando Alonso

Para el presidente de Ferrari de esa época, Luca di Montezemolo, la figura de Alonso era la que marcaba diferencia y no el coche, este hecho, aparte supondría celos por parte de la escudería en una falta de equilibrio, la cual siempre fue el problema de la misma, la cual no pudo ver a Fernando celebrando en el último podio del año.

A partir de 2012, Ferrari tuvo que hacer cambios estructurales teniendo en cuenta el rendimiento del español, ya que había un estancamiento técnico y cada una de las evoluciones que tenían estaban siendo envíadas al fondo de un camión, olvidadas. El perder por tres puntos el campeonato supuso también, descubrir que la máquina que pilotaba el de Asturias no era lo suficientemente buena. 

Si Fernando hubiera alzado aquel título de 2012, habría sido también una proeza, ya que muchos expertos se atreven a decir que en esa ocasión, de haber terminado a favor del español, un piloto por primera vez en mucho tiempo lograría ganar el mundial del Gran Circo con un auto que no ofrecía grandes garantías.

Lo cierto es que desde que Alonso dejó a Ferrari en 2015, los de Maranello no volvieron a ganar nada, incluso no han llegado con posibilidades a las carreras finales para disputar el título, aunque esto no significa que deba regresar, por el contrario, el siempre estar por encima de los monoplazas y buscar protagonismo por encima del equipo sería el veto que tendría de por vida el dos veces campeón.