¿Donde está el arzobispo?… por ANTONIO ROMERO

El fichaje de Neymar por el Barcelona se puede considerar una victoria de Sandro Rosell sobre un Florentino Pérez que no está acostumbrado a que le levanten piezas de ese calibre mediático. Me temo que nunca vamos a conocer la verdad económica de la operación, pero la realidad es que los dos iban con una pasta indecente por delante pero el Barcelona se ha movido con más decisión y más rapidez para hacerse con la joya brasileña. En la Ciudad Condal se están dando lametazos por la operación y el Madrid parece desesperado por filtrar que el coste real del fichaje del delantero es mucho más de lo que están diciendo en la orilla azulgrana. En cualquier caso, todavía estoy esperando la aparición pública de Don Lluis Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, que en su día se tiró de los pelos por el dineral que el Madrid tuvo que desembolsar para hacerse con los servicios de Cristiano Ronaldo. Está tardando el Arzobispo en darse otro baño público y demagógico criticando la operación en época de desahucios y gente en la puerta trasera de los supermercados.Al margen de cuestiones económicas la sensación es que el Barcelona ha ido a muerte a por el chaval, mientras que en el Madrid se han ido dando bandazos según se levantaban ese día los que toman esas decisiones en el Bernabéu. El esperpento es de tal calibre que el Madrid mandó hace un par de temporadas a un médico a Brasil para que Neymar pasara reconocimiento y al final Florentino no se decidió a poner la pasta que exigía el Santos para cerrar la operación. Ahora, con el jugador deseando  ser compañero de Messi y con un millonario precontrato de por medio, se tira a la piscina con cheques en blanco y con viajes de empleados fantasmas que solo han servido para poner de manifiesto una vez más que la estructura deportiva del club es inexistente y que la institución se mueve a impulsos.  Ahora se dirá que el que realmente interesaba es Bale y que los movimientos han sido un éxito porque han encarecido la operación, pero la sensación general es que el Real Madrid ha hecho el ridículo en esta operación.En lo deportivo la llegada de Neymar es muy importante para reactivar  la competición española, que todavía se lame las heridas de la Champions y que ve como muchos de nuestros talentos se marchan fuera en busca de más seguridad y más pasta en los contratos. El brasileño es un icono y nuestra liga se revalorizará en todos los mercados. Otra historia será ver como encaja en el Barcelona y si los tres minutos mágicos que vemos en los reportajes de televisión tienen continuidad en una competición mucho más física y mucho más exigente. Si todos los grandes con expertos analistas que le han visto un montón de veces y han hecho mil informes se pelean por él está claro que tiene que ser muy bueno, pero yo reconozco que tengo dudas. Muchas. Primero por ver como acepta un papel de inicio secundario un tipo acostumbrado a todos los focos y a jugarse todas las pelotas importantes desde que era un crío. Segundo por observar como es capaz de evolucionar en lo físico y en lo táctico para poder ser desequilibrante en una competición donde no se juega andando y se conceden dos metros en la marca. Y tercero por la reacción de compañeros de caseta que han hecho mucho más que él por el club y que ven que llega un chaval de 21 años que todavía no la ha tocado en Europa y se pone a cobrar igual que Iniesta o Xavi...Preguntas interesantes que pronto empezarán a tener respuestas. Justo en el momento en el que la pelota eche a rodar y Neymar tenga que demostrar que es mucho más que un buen futbolista al que el poderoso marketing del fútbol brasileño y su entramado de buenos representantes han puesto en el Olimpo de los grandes bastante antes de tiempo. Y que salga el Arzobispo.ANTONIO ROMERO / eurosport
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