El Athletic debe prolongar el “sueño” de la Champions más allá de la fase de grupos

Jugadores del Athletic celebran la clasificación de la Champions ante su afición. |Foto: Agencias

El Athletic Club de Bilbao ha vuelto a la máxima competición europea tras 16 años de ausencia, y lo ha hecho a lo grande, tres vencer al gran Nápoles de Rafa Benítez en el estreno de su nuevo templo, San Mamés, cerrado por completo. Un partidazo que quedará en el recuerdo de todos los aficionados rojiblancos, para los que ha sido un sueño entrar en la Champions League.

Aquel partido supuso un subidón para el club rojiblanco, que se presentó al sorteo con la esperanza de caer en un grupo asequible que permitiera disfrutar del paso por la competición y hacer un buen papel.

Tuvo suerte el conjunto dirigido por Ernesto Valverde, al que le ha tocado un grupo relativamente “fácil”, si se tiene en cuenta el potencial de los cuatro equipos. De este modo, debería luchar con el Oporto por conseguir la primera plaza del grupo, un objetivo “impensable” antes del sorteo, aunque el BATE Borisov y el Shakhtar Donetsk también serán rivales complicados, dada su asiduidad en la Copa de Europa durante los últimos años.

Por tanto, el Athletic Club deberá demostrar sobre el terreno de juego que no está en la competición para verlas venir y dejar claro que es un equipo más completo en todas sus líneas que los tres rivales. Ello pasa por hacerse fuerte en San Mamés, que deberá ser un fortín, y por el que pasan las opciones de los ‘leones’ de pasar a la siguiente fase.

En este sentido, el conjunto rojiblanco ha tenido la suerte añadida de abrir y cerrar la ronda de la liguilla en su estadio, en dos partidos que serán vitales, ya que, empezar con una victoria es clave y, en caso de llegar luchando por uno de los dos primeros puestos a la última jornada, no hay mejor sitio que San Mamés para certificar la clasificación, ante una afición que siempre responde y que se entrega al máximo en cada partido de su equipo.

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