El Athletic hace un Real Madrid y llora de los arbitrajes

Duras declaraciones impulsadas por la afición en redes han soltado miembros del club vasco tras el partido de hoy ante Celta

Un pálido, muy pálido empate ha dejado como saldo el choque entre el Celta de Vigo y el Athletic de Bilbao en Balaídos, un partido que ha acabado en polémica tras un posible penal que no le han sancionado a criterio de todos en la casa de los leones a favor del club vasco. Iker Muniain ha sido el afectado, sacando los fantasmas del partido ante el Atlético del fin de semana anterior.

Las protestas no se han hecho esperar, de inmediato y airadamente se han ido en contra de la terna arbitral que ni siquiera ha recurrido al VAR para revisar la acción. Todo lo contrario a lo sucedido en Madrid, donde por algo que ellos han considerado menor, han caído en la trampa de favorecer al líder para certificar una remontada en los pies de Luis Suárez.

Athletic Marcelino
Marcelino dirige la plantilla del Athletic

Si el arbitraje no lo sentencia, el VAR debería hacerlo, la queja sobre los arbitrajes del Athletic

La queja ha sido esa precisamente, y es que la imparcialidad no parece ser el mejor argumento de equilibrio en el fútbol, al menos en España. En una de las jugadas finales al capitán Muniain le han tocado en el área, aunque las repeticiones no han sido tan claras, ha terminado siendo esa la jugada más compleja de analizar. Lo que a Marcelino se le ha hecho extraño es que nadie ha pedido nada, desde la zona arbitral al menos.

Hubiese sido el penalti para la ventaja par4cial y esa ha sido la gran desilusión. Se manifiesta que algunas decisiones pesan por la camiseta puesta, o por el intérprete que tengan al frente. Lo cierto de todo es que el partido ha dejado muchas dudas. Muy pocas ocasiones de gol, los dos equipos transitando la zona media, y un muy bajo nivel para buscar portería que se ha saldado con el marcador más justo, un 0-0.

El triunfo hubiese significado un respiro en la lucha por entrar a Copas

Quizás por esta situación es que ha quedado todo tan expuesto. Pero al final la repartición de puntos ha reinado. Si bien la gran mayoría de los titulares fueron cuidados para lo que se viene, es cierto que les ha faltado profundidad. Nunca han podido llegar con claridad, y menos ante un rival especulativo, que solo se ha dedicado a mantener la posesión en el medio del campo.

Un muy bajo nivel que han dejado al aire, justificando la lejanía de los puestos de vanguardia. El siguiente partido del equipo vasco será ante Eibar, en medio de la necesidad de los ilicitanos, que ahora más que nunca se han prendido en la pelea por no perder la categoría tras la elevada de nivel del Valladolid y del Osasuna.

Barcelona lesión