El Chiringuito airea el demoledor whatsapp de Elizegi a los socios del Athletic

El presidente logra superar in extremis la asamblea para dirimir los presupuestos del club

Aitor Elizegi y El Chiringuito no están teniendo la mejor de las relaciones desde que el cocinero llegara a la presidencia. En innumerables ocasiones hemos visto a Pedrerol atizar al que todavía y hasta el próximo verano está al frente de Ibaigane. Y el propio Elizegi también ha arremetido contra el programa de Mega.

Esta semana El Chiringuito vive unos días de transición. Al no haber partidos de Champions League, Pedrerol se ha tomado un descanso. Pero el programa sigue y bajo la dirección de Edu Aguirre, se han afrontado los temas importantes. En este contexto, el Athletic es de vital importancia esta semana.

Chiringuito Elizegi
El presidente del Athletic irrumpe en El Chiringuito con la mascarilla del revés

El Athletic a colación

Ni que decir tiene que la razón más importante es el Real Madrid – Athletic de este miércoles en el Santiago Bernabéu. Un encuentro aplazado en su momento, que corresponde a la jornada 9 de la Liga Santander. Eso es lo que a nivel deportivo se refiere.

Pero también en lo institucional era actualidad el Athletic. Había Asamblea de socios compromisarios, otra más, para dirimir los presupuestos. Aitor Elizegi ha venido teniendo problemas durante su mandato y El Chiringuito quería estar ahí para dar caña y avivar el debate.

El Chiringuito a por Elizegi

Por eso, el ya encargado de las informaciones del Athletic en El Chiringuito, Nico Rodríguez, asestó un golpe tremendo a Elizegi. Para ello filtró un whatsapp que le habían chivado. Un mensaje demoledor, redactado en persona por el propio Aitor Elizegi y dirigido a varios de los socios que debían votar.

El presidente del Athletic reclamaba su presencia y les mendigaba el voto, ya que existía el temor, nuevamente, de que los presupuestos no fuesen aprobados. El mensaje fue hecho público en El Chiringuito, en claro ataque a un Elizegi al que Pedrerol no ve con buenos ojos.

Valencia Bordalás