El cociente intelectual del madridismo

Platini le echa una mano a Benzema

Alfredo Relaño
Diario AS – Madrid – 20/03/2013

Benzema ha dicho que no canta LaMarsellesa porque no le parece y ha creado un alboroto. Benzema no es ninguna lumbrera, ya se sabe, ni al volante ni en pie sobre sus zapatos, pero juega muy bien al fútbol. Esto le ha llevado al Real Madrid y a la Selección Francesa. Ningún problema, coches aparte, con los blancos, pero sí lo tiene con los ‘bleus’ en el momento en que no canta ni tararea La Marsellesa, el bello himno francés tenido por canto a la sublevación ciudadana contra la tiranía en tantos rincones de la tierra. Sólo que para él no es eso. Él tiene origen argelino. Se siente francés, pero de otra forma.

Platini, de raíz italiana,ha salido en su auxilio. Él, afirma, nunca cantó La Marsellesa, que al fin y al cabo considera un himno de guerra, mientras el fútbol es todo lo contrario. El fútbol es, se supone, la continuación de la guerra por otros medios. Me he molestado en ver algún prolegómeno de partido grande de Francia con Platini y, en efecto, él no cantaba. Evidentemente, no vio el fútbol como un acto patrio. En esa frontera entre el juego y el conflicto, entre la simulación de la guerra y la guerra en sí misma, se quedó con lo primero: fútbol, sólo fútbol. Su visión fue: el himno nació para otros tiempos y para otras cosas.

Benzema desacraliza el hecho de un partido internacional y, sin pretenderlo, nos pone a pensar. España, La Roja, no tiene letra en su himno, pero juega de cine y hermana con su lindo estilo y sus éxitos a este viejo y mal zurcido país. Sin letra de heroísmos, batallones, golpes de hoz y truenos de cañón. Sólo con la sugestión de una pelota que hace cómplices a unos cuantos muchachos, venidos de aquí y de allá. Será que el Siglo XIX, con su romanticismo del que fueron hijos los himnos nacionales, queda lejano, demasiado grandilocuente para el mundo de hoy, con su fútbol. Si Platini y Benzema coinciden…

Habló Mourinho y subió el pan

Alfredo Relaño
Diario AS – Madrid – 21/03/2013

Estábamos tranquilos y sacó el cuello otra vez Mourinho, en la RTP. Se delata en según qué cosas, se enreda en según que otras. Y una vez más deja en mal lugar al Madrid, el club que le sustenta con un costo que ya veremos al final hasta qué punto resulta excesivo. Malestares futbolísticos al margen, hay algo en su declaración que me parece horrible: eso de que es difícil ser portugués en España. Leyéndolo recordé que, durante su estancia en Milán, ‘Sky Sport Italia’ proclamó santa a su señora esposa, desde el sobreentendido que aguantar a este hombre cada día da derecho al Cielo. Era Italia, no España.

Un buen amigo, Pereira Ramos, corresponsal de ‘A Bola’ en Madrid desde hace muchos años, me hizo notar que Figo y Futre, dos tipos que podrían permitirse vivir en cualquier parte del mundo, se han quedado en España, señal de que no sienten ningún rechazo. Lo que le pase a Mourinho tiene que ver, como le pasó a Clemente, con su forma de ser. Clemente apeló en su día a su condición de vasco, Mourinho apela ahora a la de portugués. Les emparenta la misma forma desafiante de estar en la vida y el mismo punto de cobardía que les hace buscar el refugio del chiquero cuando lo creen conveniente.

Gran entrenador Mourinho, pero demasiado enmarañador. Ahora canta que si no fue a Zúrich no se debió al trabajo. Ya lo demostró AS en su día. Él mismo confiesa que vuelve a su casa cada día a las cuatro. No, si no fue a Zúrich no fue por trabajo, sino porque Pandev (¿y quién más?) le dijo que le alteraron el voto. ¿Será verdad y se contabilizó mal? ¿O dice eso Pandev ahora para quedar bien con Mou? Del Bosque ganó con un 34,51% contra un 20,49% de Mourinho. ¿Alguien puede pensar en un vuelco doloso de esa magnitud? En fin, Mourinho es así. Cada vez que habla consigue que suba el pan.

Capitán Ramos
Juan Carlos Rivero
deportes.terra.es – 20/03/2013

Aprovechando la transparente política informativa de la Federación Española de Fútbol, Sergio Ramos, concedió una entrevista a los compañeros de la Cadena Cope. Una hora de emisión en la que no rehuyó un solo asunto y se mostró valiente, sincero y responsable. Habló sin tapujos de su entrenador, del seleccionador, del Real Madrid, el Barça, y España hasta el punto de emular a Piqué que en la víspera del partido del Barça ante el Milan recogió galones de portavoz. Eso ha demostrado ser Ramos durante la entrevista concedida en su estancia en la selección, un portavoz cualificado. Sin pelos en la lengua, y sin aristas en su alma. Cien por cien natural.

Ramos demuestra cuán poco representativo es el mundo twitter donde circula cierta y minoritaria pero ruidosa corriente de opinión según la cual Iker y el son los diablos del Madrid por no sé qué tipo de relación con la prensa. Ninguno de los dos tiene en el periodismo más amigos que los demás. Ninguno de los dos necesita a la prensa ni intenta ponerla de su lado. Yo ni lo he visto ni lo percibo. Y estoy a este lado. Por lo tanto, aquellos seres armados de prejuicios deberían recapacitar, si pueden. Ramos jamás ha traicionado un vestuario por no sé qué tipo de intereses oscuros con los medios que, como mínimo, no necesita. Lo suyo es jugar al fútbol. Si alguien le mira mal porque además es simpático y jovial tiene un serio problema. El que no lo tiene es Ramos.

Viajé a Manchester, partido de vuelta de octavos de la champions, en compañía de la familia más cercana del jugador. Una familia normal en torno a un jugador extraordinario que a punto de cumplir 27 años va a sumar el partido cien con la selección. Un hito. Su madre me contaba lo mucho que ha sufrido y sufre con la carrera futbolística de su hijo. “La gloria dura un rato” pero en el rato siguiente que llega en seguida tiene que volver a luchar por la gloria y si no lo consigue todo es una ruina. Lo mismo me decía su padre que ejerce junto a su hermano René las labores de representación del futbolista. Su padre tenía una queja más prosaica. Lamentaba que el fútbol pague con generosidad los goles pero no a los que consiguen evitarlos, lo que lastra especialmente a los defensas como su hijo. Aunque también marque goles. Por cierto, a su padre le confesó el pasado verano que si lanzaba un penalti durante la Eurocopa de Ucrania y Polonia “habría sorpresita”. Su padre le quería matar en el buen sentido: “no quería creerme que iba a ser capaz de algo así”. Y lo hizo, lanzó y marcó uno a lo Panenka. Con dos…

Al calor de una familia que le protege y le da calor y además le canta las cuarenta si hace falta Ramos no deja de crecer. La entrevista en la Cope es un ejemplo. Se puede ser estrella, y ser normal. Algo que no conjuga mucho para otros.

Entrevista a Sergio Ramos en “El partido de las 12”

El cociente intelectual del madridismo

Tema éste, el que propongo, que parece de candente actualidad. Ya tratamos el tema del nivel cultural del madridismo, tras aquella afirmación de Carlos Boyero, a medias exabrupto, a medias cuña publicitaria, acerca de la escasa predisposición del mourinhista a ampliar sus conocimientos adquiriendo cultura en Fnac, previo pago de su importe. El fenómeno que comúnmente se denomina como “virus FIFA” tiene en el ámbito del madridismo connotaciones adicionales a las habituales. Para el Real Madrid, ya no sólo se trata de los riesgos adquiridos al ceder jugadores a las distintas selecciones. De que se lesionen, como Khedira esta vez o Marcelo la anterior. De que se impida la preparación del equipo, en general y para partidos determinados. Además de todo eso, se incurre en un riesgo, casi mayor, más peligroso y con posibilidad de daño en lugares aun más sensibles del sutil y delicado entramado que conforma el madridismo. Me refiero al que se deriva de la falta de temas en la actualidad diaria con los que la prensa pueda rellenar sus programas. Entonces, cuando se trata de crear temas de debate artificiales para justificar el periódico del día o la emisión del programa en la radio, no solo los periodistas parecen estar más entrenados para acometer la tarea con los que aluden al club merengue, sino que además concurre el interés y la necesidad de abordar estos en concreto, para seguir alimentando de motivos a estas guerras de Flandes, del Vietnam, en que nos hayamos inmersos desde ni se sabe, pero sobre todo desde el advenimiento del Florentinato y el Mourinhato.

Nada más iniciarse el parón liguero parece quedar claro que el tema preponderante, el denominador común de todas las polémicas que se nos proponen para que las mordamos y las escupamos -a ver si nos atragantamos, nos provoca mal sabor de boca ser madridistas o le atizamos en un ojo a algún periodista sin querer o aposta para justificar según qué tropelías-, es el cociente intelectual del madridismo en alguno de sus estamentos. Así, Relaño, en su editorial de hoy para AS, sin venir mucho a cuento, se descuelga con esta afirmación: “Benzema no es ninguna lumbrera, ya se sabe, ni al volante ni en pie sobre sus zapatos”. Al leerlo lo primero que se me ha antojado es que se trataba de una cortina de humo para evitar que se debata sobre la inteligencia de Sergio Ramos, cuya inteligencia algunos ponen en entredicho tras escucharle en el programa de la cadena COPE “El partido de las 12”. Un debate alternativo, que quizá Relaño crea lo suficientemente interesante como para plantearlo como alternativa sólida al de la capacidad intelectual del jugador de Camas. Pero hay asuntos que son apasionantes por si solos, y que arrastran hacia la contienda dialéctica, tengan o competidores. Hasta Piqué fue incapaz de no dar su opinión al respecto el día de la celebración del Mundial de Selecciones. Quedará grabada en la memoria de todos sus muecas a la cámara, justo tras Sergio Ramos, tratando de imitar con humor a un débil mental, que todos comprendimos que era también la caricatura de su compañero en el combinado español. Busi sería la longaniza. Ramos los huevos fritos, por exhibirlos tanto y sus calentones. Aunque cuadrados, eso sí. Chavi la guarnición de verdura, el pasto. Y Piqué el plátano frito, que hasta en Messenger nos brean con sus clips subiditos de temperatura, que co-protagoniza con su novia antillana.

Pero vayamos al asunto principal de la jornada de ayer, justo cuando se acababa. Sergio Ramos era entrevistado en el programa deportivo nocturno de la COPE. Para entonces ya se habían producido suficientes noticias dentro del ámbito madridista para tratar incluso la actualidad de un día no laborable para el fútbol. Ardió Twitter una vez más con comentarios del madridismo, la mayor parte de ellos airados, reprochándole al central sevillano del real Madrid sus manifestaciones. Pero sin dar ejemplos concretos. “Domingo de Ramos y estamos martes”, tuiteé por matar el gusanillo. Lo cierto es que nada sabía de lo que estaba pasando. “Ramos para inaugurar la primavera”, edité más tarde, por aquello de que esta madrugada fue el cambio de estación. Después de leer el editorial de Relaño quizá arriesgué en exceso: “Estoy pensando que Relaño es un cachondo. Habiendo tantos entre quienes escoger, que diga que el tonto del Madrid es Karim…”. Porque lo cierto es que nada sabía hasta ese momento de lo vertido por Ramos en los micrófonos de la COPE. Ni pudo saberlo hasta esta mañana, porque ningún tuitero ponía ejemplos ni tengo audio en el PC que utilizo por las noches, por lo que no tenía acceso al sonido del podcast que en cuanto pudo colgó la copa, consciente de que la interview iba a ser un bombazo.

Fue ayer por la mañana, mientras desayunaba, oyendo el avance informativo de la cadena de radio, cuando escuché el primer extracto. Ya era significativo que la COPE incluyera declaraciones de Ramos en el resumen de lo más destacado de la actualidad informativa de esta mañana. Destacaban el momento que Lama pregunta al central si el vestuario se había molestado por los elogios al Manchester tras el partido contra Old Trafford. Ramos contesta: “Yo te puedo hablo por mí… A mí, evidentemente, después de eliminar a un grandísimo equipo como es el Manchester en Old Trafford, es evidente que me hubiese gustado quizá otras palabras, ¿no?, de reconocimiento a tu labor de tu equipo porque se había hecho algo histórico […] Yo, personalmente, felicité a mis compañeros”. Lo cierto es que le doy la razón a Ramos, a mi tampoco me gustaron mucho las declaraciones de Mou durante aquellos días. Creo que el Chelsea tienen claro el cariño del portugués al club porque lo ha manifestado claramente. También la afición del Inter de Milán, cuyo club recibe constantes elogios y carantoñas de parte de Mourinho. Pero los madridistas estamos aun a falta de la primera muestra de cariño explícito, y Mou lleva ya más tiempo aquí que en Milán. Ni siquiera ha entrenado al Manchester y ya es más claro en sus afectos con los diablos rojos y su entorno que con nosotros. ¿Es porque somos “piperos”? Pero, aun estando de acuerdo con él, creo que Ramos se extralimita en sus declaraciones, por muy de buen rollo, honesto o valiente que le parezca realizarlas. Más aun si tan evidente cree lo que dice que lo indica dos veces en la frase. Pero este no fue la peor metedura de pata del central en su noche con los de la COPE, ni de lejos, y lo iba a comprobar escuchando íntegro el podcast de la propia emisora.

Nada más empezar la entrevista Joseba Larrañaga se lamenta, aunque en broma, de que no va a poder charlar con ramos con tranquilidad dada la gran expectación causada por la entrevista y la gran afluencia de gente al lugar donde se va a realizar, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Pero Ramos está radiante, y lo deja bien claro: “Bueno, ya… Eh… Yo estoy encantado, como te he dicho, de estar aquí. Preparado. La verdad que el recibimiento a puerta gayola de Manolo ha sido muy bueno. Y una vez aquí, que he entrado y he visto a todo el equipo, pues espero que pasemos un buen rato”. Y aquí me llevo mi primer cabreo, por lo más tonto, por algo en lo que imagino que no coincidiré con casi nadie: Esas risas nerviosas del jugador y de Manolo Lama, de fondo, cuando Ramos hace un símil taurino para explicar su llegada al “tinglado” que ha preparado la emisora. No soy taurino, lo que se de esta ciencia y este arte -desde el punto de vista del torero creo que es más bien lo segundo, y muy emparentado con la ciencia de la etología- podría escribirlo en el reverso de un sello, pero recuerdo a mi padre, que sí sabía algo, recriminándome por no usar la denominación correcta: Aporta gayola, sin mencionar puerta ninguna, que no las hay en esta suerte del toreo tan arriesgada. Este detalle me indujo a usar la expresión de Ramos en Twitter con un gusto ciertamente dudoso. Pero es que, ciertamente, el encargado de hacer de mamporrero con el central toda la noche fue el reportero madrileño. Esas risas como de niños chicos que han sido pillados en una situación embarazosa me parecieron un magnifico resumen de lo que vino después. A porta gayola hace referencia a cuando el torero recibe al toro en la misma puerta de toriles, arrodillado, y le da un capotazo al pasar a su lado, como un trueno, ávido de pisar la plaza, ciego al llegar a un lugar a pleno sol cuando procede de túneles en sombras. El símil vuelve a funcionar si no se retuerce su significado de forma grosera. Ciego, por la grave metedura de pata que resultó a la postre la entrevista, y ávido de encontrar su espacio en el ruedo de la Selección Española, es como llegó Ramos a la sucursal de la COPE en la Ciudad del Fútbol. Porque de eso se trataba, de pactar las condiciones con la prensa para que su puesto en La Roja, y que nadie duda que se lo ha ganado, sea respetado por todos. Incluso por los que nada respetan. Sobre todo cuando se trata del Real Madrid.

Le pregunta a continuación Joseba Larrañaga sobre sus impresiones al alcanzar los 100 partidos con La Roja, y la contestación es larga. Se nota que Sergio Ramos es un tema de conversación que apasiona a Sergio Ramos. Diserta sobre tempus fugit y carpe diem, a la andaluza, sobre el poco tiempo que hay para disfrutar de lo bueno, que el cree haber conseguido. Compara sus 100 internacionalidades, logradas a los 26 años, con los 34 que ha necesitado Carles Puyol. “Y en una etapa muy buena de mi vida, como profesional, en el meridiano de mi carrera para poder seguir sumando y seguir creciendo también”. Aquí pillo mi segundo cabreo, y solo han transcurrido 2 minutos del podcast. ¡En una etapa muy buena profesional! Siento la necesidad de tuitear acerca de la conveniencia de que alguien le haga un croquis al central para explicarle como está siendo su temporada actual, con fallos garrafales que están costando goles, expulsiones por doquier y chiquilladas en el vestuario y en el despacho de Florentino Pérez, que están convirtiendo en una olla a presión el club.

Todo el primer tercio de la corrida colectiva trato acerca de los atributos de Sergio ramos, de sus frutos varoniles, en el sentido que le da a esta expresión Miguel Hernández en su famoso soneto. Lama nos informa que Ramos “tiene en la parte baja lo que tienen los toros, y yo lo que tienen en la parte alta”. Guasch se apunta al bombardeo y, tras ser presentado, confiesa que “con esos toros que hay ahí quisiera ser vaca”. Lama subraya con el Stabilo verde fosforito: “Ser cubierto, ¿no?”. Guasch se mantiene firme: “Ser cubierto como van a cubrir el Berbabéu”. Y burla burlando, la conversación avanza por derroteros gratos para el invitado: 1) Su debut con La Roja, en Salamanca, contra los chinos, sustituyendo a Míchel Salgado. Oímos su voz al ser entrevistado tras ese partido, y Lama apunta que la cambiado la voz, que ahora es más viril. Sera que la testosterona de esos cojones tan elogiados es bombeada a todos los rincones del cuerpo como es debido; 2) La gran cantidad de trofeos ganados con La Roja. El quiere más, apunta, porque no hay que estancarte. Guasch bromea con que sólo le falta el Gamper para tener todos los trofeos; 3) Sergio Ramos reconoce que la Champions Leaguees una espinita que tiene clavada, pero que como alzar una Copa del Mundo no hay absolutamente nada; 4) Y con la narración de su gol, a lo Panenka, se cierra el círculo de este primer tercio, y se retoma el tema con que se inicio: Los huevos de Ramos. Que “son cuadrados”, apunta alguien. Hexagonales, para expresarlo en términos geométricos. Como unos dados de póquer, trucados para obtener en todas las tiradas un seis doble. Te la puedes jugar con Ramos, ese es el mensaje que nos quieren transmitir, por sus huevos.

El segundo tercio es más breve. Tras poner brava su soberbia toqueteando sus genitales, al más puro estilo de los mamporreros, entes de que se convierta en gayola lo que se pactó antes de traspasar la puerta, lo enternecen haciéndole hablar de su familia. De su madre. De cómo lloró su padre tras lograr el pase a la final de la Eurocopa, con aquel penalti prodigioso, todo sea dicho. Haciéndole oír la felicitación de su sobrina por sus 100 internacionalidades. “Soy muy niñero”, nos dice Ramos. Y le creemos. Los niños suelen estar a gusto con otros niños. Su hermano René, que está en el plató, y al que Lama embadurna de jabón de los tobillos a la coronilla. Afirma que jugando al fútbol es el bueno de los dos, que Ramos a su lado es un tronco. El chaval trata de poner cordura “El bueno es el que está a mi derecha, yo sólo era un aficionado”. Pero Sergio anda bien surdido de soberbia para abastecer a los dos y nos dice que René era muy buen pelotero, tal vez por la genética heredada de su padre. Aunque era un poco problemático, siempre acababa peleado con alguien. Y en la telegráfica entrevista que le hace Lama a René el discurrir por la familia retorna al seno materno, hablando del pollo en salsa que prepara la buena mujer y es el plato preferido de Sergio. Dos círculos completos hemos recorrido en los dos primeros tercios, cuando Paco González rompe el ambiente distendido e inaugura las negociaciones.

Paco González toma la palabra. Ha estado muy callado hasta ese momento. Pero ahora hay que hablar de lo importante. Y lo hila muy bien, como si hubiera un guión y fuera de Robert Bolt. “Ya que has hablado del pollo en salsa, quisiera hablar de un ‘pollo’ que has tenido este año”. Perfecto encadenado, como los de David Lean, para quien trabajaba el propio Bolt. “Tú que vas a ser el número 1 ó 2 de la historia del fútbol español, en número de partidos y títulos ganados con la selección, para que te meterás con el lío de los árbitros”. Lo primero de todo es rescatar a Ramos para el Buenismo, ese fútbol de catequesis, del padre Pep, curita progre, de los buenos modos y la posesión, no sólo del balón sino de la verdad absoluta, que es lo que te trae la ayuda divina, léase arbitral y estamental. “¿Te merece la pena eso?”. Y Ramos apela a la adrenalina, a lo que le bombea de los dados, al full de honestidad y hombría. Miguelito insiste en ese sendero: “Con Luis Aragonés algún rifi-rafe tuviste. Con Mourinho, he leído, he escuchado, que alguno también. ¿Con Vicente Del Bosque has tenido algún mal rollo, algún enfrentamiento?”. Tiene que refrendar el modelo de profesional que propugna el paradigma actual del fútbol, besar el anillo papal, prometer guardar las formas, la liturgia. Nada de broncas arbitrales, que de eso nos encargamos nosotros. Nada de renegar de los modelos de conducta, que a este lo pusimos nosotros, y si te portas bien verás que somos una magnífica agencia de colocaciones. Y Ramos balbucea una contestación. Quiere su trato, pero quedar bien de cara a la galería, que no se diga que reniega de nada ni de nadie. Con todas las discusiones, que siempre se han conducido con respeto, ha aprendido algo. Una vez que la de Özil es el número 8, que cantaban el Monstruo de las Galletas y Coco en Barrio Sésamo. Pero con don Vicente jamás ha discutido. ¿Quien podría? Sólo el Real Madrid, que es una cueva de trogloditas y regala insignias de oro y brillantes que valen menos que lo que se “saca” con los anuncios de Danacol. Cuidado con el colesterol, Sergio, que con barriguita éstos no te dejan acceder al paraíso de lo que inventan para ese dorado Matrix que se programa en las ondas y en las hojas de los periódicos.

“¿Quien acojona más en un cara a cara, Mourinho o Luis Aragonés?”, es la pregunta distendida de González para que se relaje, después de los dos sorbos amargos de “paradigma” que aun tiene en la boca y no ha deglutido. “O Ramos”, completa Lama, que no puede dejar de toquetear los dados de póquer, parecen su talismán, y los vuelve a meter en el cubilete para hacer otra tirada. Ramos apela a la sabiduría de ambos entrenadores. Son enciclopedias del fútbol de los que siempre se aprende. “Temor ninguno, pero respeto siempre. Máximo”. Pero no es eso lo que ellos quieren escuchar. Nos enteramos de que a González quien más acojona es Aragonés. Entonces oímos la voz de Lama. le han puesto el toro en suerte y lleva la muleta en la mano. En la siniestra, que lo suyo es todo siniestro, sobre todo cuando trata de utilizar un tono de voz inocente, como en este momento: “Entonces, lo de Mourinho es verdad que has discutido con él, ¿no?”. “No, no, yo no he dicho eso”. Hay risas generalizadas, incluso carcajadas. ¿Ha hecho algún gesto significativo el entrevistado? Lama, improvisa dubitativo, mientras trata de mantener a ralla su regocijo: “Pero, cuéntame, cuéntame… No son leyendas urbanas… Tú tienes, lo que antes narraba en el partido, para decirle al entrenador, cuando consideras que se equivoca, respetablemente…”. Lo de Lama es genitofilia, desde luego, querencia por los huevos de Ramos, no puede dejar de hablar de ellos. “A lo largo de mi carrera lo he hecho con todos los entrenadores. Debatir. Discutir. Pero siempre…”. Ramos no quiere personalizar, se resiste a centrar el debate en Mourinho. “Pero con Mourinho lo hiciste, ¿no?”. A Lama se le da una higa lo que quiera Sergio, por muchas gayolas en la puerta que le lleve ya hechas. O quizá precisamente por eso, para ver que su trabajo da frutos, y no solo del tipo de los que rimaba Miguel Hernández. “Lo he hecho… casi con todos”. Ramos ha estado a punto de decir que no ha habido excepciones, pero se ha acordado a tiempo de la sacralización en antena del Marqués de Carabás, que se está poniendo las botas con tanta publicidad que le hacen para que él a su vez pueda ganarse las habichuelas con la publicidad. “¿Y luego te has sentido perseguido por Mourinho por decirle las cosas a la cara?”. Y aquí llega uno de los momentos cruciales de la velada. La respuesta, elusiva, sí, pero clara y contundente, equivale a como si ramos firmase en la primera hoja del contrato que le proponen: “Esa pregunta no es para mí. Pasopalabra”. Hay una carcajada, nerviosa y de timbre agudo en alguien, parece que Paco González.

Y, de repente, es un suma y sigue. Parecía un circuito angosto, pero Lama ha encontrado el carril de adelantamiento para poder sobrepasar las defensas, la renuencia de Ramos a hablar de su entrenador. Y se le pone delante con un golpe de volante a lo Fernando Alonso. La entrevista está ahora al rojo vivo, como los colores de Ferrari. “Y, por ejemplo, tema Özil, el de la camiseta, ¿te arrepientes o no?”. “No, no, para nada. Y lo expliqué en su día, que no formaba parte de un pulso con Mou”. Un pulso no, una partida de póquer de dados. Y la mano siempre gana, debería saberlo Ramos, no porque tenga los dados más grandes o más cuadrados, sino porque ha de haber quien dirija los grupos, en especial si sus integrantes son propensos a desperdigarse, a sacarlos del cubilete para mostrárselos a Lama. “Es uno de esos jugadores que tal que llegan uno sabe que tiene un feeling diferente, y me volqué con él, se hizo vecino mío. Tuvimos una relación de hermanos, compañeros. Y, pues, en su día ví que lo estaba pasando mal por… ciertas cosas… en general”, dice ramos refiriéndose a Özil. Y Paco González, que lleva callado un rato, ve otra el momento de centrar las cosas en lo que le importa a la COPE, el momento para arrancar la verdad de cuajo. La que propugna la línea editorial de la emisora. Y tras bromear con que hubiera usado una camiseta usada de su compañero para la reivindicación del alemán, entra en materia: “Una de las cosas que más admiro de tí es que, tendrás los pollos que tengas, tú demuestras tu personalidad, pero luego, en público, nadie te puede decir que le ha dicho nosequé a Mourinho. Le ha respetado siempre”. “Siempre”, conviene ramos, “Y yo creo que eso nunca puede faltar”. “Sí, pero al revés no ha sido”, afirma González. Y añade cínicamente: “Y no te quiero meter en el trapo”. Pero ramos es toro agradecido para el torero y el mamporerro, y vuelve a coincidir con el de luces: “Ya, ya, ya. Pero cada uno tiene sus formas, su estilo…”. Ramos en ese momento es un toro entregado, al que se le pueden pasar la mano por el lomo sin problema, al que se le pueden coger los dados de póquer para hacer un llavero. Tras admitir antes que se ha sentido perseguido por Mou, admite ahora que se ha sentido insultado por él en público. Y como su coeficiente es el que es, calzado con mocasines o descalzo, seguramente cree que con toda su verborrea ha ocultado lo esencial de la entrevista: Que ha vuelto a ser él, y no el otro, quien ha invadido el terreno de su entrenador, para vejarlo a la vista de todos.

No creo que sea casual que Larrañaga, el director nominal del programa, decida que la pausa publicitariallegue en ese momento, tras humillar Ramos la cerviz sin saberlo. Hay que madurar el remate de la faena. Queda lo importante, lo que les ha reunido a todos, firmar un acuerdo tácito entre las partes. A la vuelta, Lama se ocupa de un fleco pendiente. Le dice, enardeciendo la parte de él que tan bien responde a los estímulos, lo valiente que es, como ha podido cerrar la boca, pero la forma en que se ha jugado la cara por sus compañeros. Le señala como portavoz del grupo, aunque la labor le haya perjudicado muchas veces. Y Ramos entra al trapo de nuevo, arrima las napias a la muleta y diserta de las enseñanzas de su padre, de lo noble que es como persona, de su sinceridad, de su valentía, de como suele hacerse portavoz de los débiles, de quienes le cuentan sus cuitas en el gimnasio y le obligan a partirse el pecho en su nombre. Pero, añade: “Pero no soy Robin Hood, no me gusta colgarme medallas…”. No, no las necesita, las lleva tatuadas en la piel. Y parece ser que es por genética, ya que tanto insiste en mentar a su padre. Que las lleva dibujadas y son visibles claramente cada vez que se muestra en cueros, tal como es -y que es más a menudo de lo que quisiéramos, para evitar expulsiones, por ejemplo-, como el código de barras que luce Hitman en la calva. Sólo que el lo lleva en una de las caras de sus dados de póquer. Es ahora cuando, preguntado por Lama, Ramos deja claro su disgusto por las palabras de Mou tras el encuentro en Old Trafford. Cuyas razones él cree evidentes, sin percatarse de que ello constituye un agravante para quien señala con su confidencia, aunque él use el adjetivo como atenuante de su culpa por indiscreción.

Guasch le pregunta por la marcha de Mou, qué cree que pasara. Pero claudica de antemano, confesando que no cree que le conteste. Y Ramos, en sobre aviso, escapa más o menos airoso del lance, aunque en ningún momento hace alusión a sus deseos personales. El bueno de Tomás es peor torero que González y menos retador que Lama, que pregunta a Ramos si se irá si se queda Mou, si se irá algún compañero. “Tengo contrato en vigor” y “Allá cada cual”, son sus desganadas respuestas. Un poquito de ese salero andaluz tampoco habría venido mal, algo de entusiasmo que contagiase a la afición. Pero Ramos solo se apasiona cuando el tema de conversación es él mismo. Vuelve a ser González quien le saca “lo mejor”, desde el punto de vista de los anfitriones cuando Lama plantea el tema de su madridismo, que el jugador confirma -madridismo y sevillismo, que rebaja nuestra euforia, aunque es en parte lógico-: “Y cuando salíó lo de la comida de las primas y tal, ¿leiste Twitter aquellos días? Porque había unos cuantos… Yo creo que son más de Mou que del Madrid y es algo extrañísimo. Decían que no se podía tolerar, cuando ya había habido un desmentido de Florentino, que los jugadores son los que mandan. Como si salieseis sólo a empatar”. “Si, bueno, pero hay muchos fanáticos por ahí…”. Tercer momento cumbre de la velada que en este tercio de toreo con muleta. Que, tras escuchar por tercera vez, me dan ganas de clavarle al toro que los tiene cuadrados tres pares de banderillas de fuego. Por torpe, por falta de intelecto, por dejarse arrastrar al terreno que se les antoja a los periodistas con un simple enseñarle el trapo. Reniega de su afición en Twitter que, mal o regular, fue la que los defendió la temporada pasada cuando todos se colgaban de la chepa del equipo para frenar su avance militar por La Liga.

Y llega por fin el momento de la rúbrica, de estrechar las manos para sellar el trato. Lama es quien hace de notario, citando primero a los testigos que, junto con él, forman la parte contratante de la primera parte. “Tomás, Paco, Joseba, no sé. ¿No os da la sensación cuando oís hablar que habla el capitán”. Los demás firman sin mirar la letra chica. No tiene misterio puesto que el trato lo han redactado ellos. “Te lo iba a decir”, dice González. “Capitán del Madrid”, exclama jovial en segundo plano Gasch. “Y no estoy desmereciendo a Casillas…”, redondea Lama. No poco. Lo mismo el de Móstoles recorre su último trecho por la ruta blanca y, además, que les importa ya con todo el rendimiento que le han sacado al pacto que firmaron con él hace dos años. Y es aquí cuando me entran las dudas acerca de la total inocencia de Ramos, porque le ofrecen la capitanía del Real Madrid y el exige la de La Roja. “Hay capitanes que están para la fotito y llevar el brazalete y otos verdaderamente capitanes”, nos dice Ramos. ¿Cómo Iker los primeros y como él los segundos? Apuesten que los dados ruedan sobre el tapete que cubre la mesa. Y los allí presentes fingen rendirse a sus pies. Le dicen que el viernes será capitán de la Selección Española. “Si Alonso no juega”, puntualiza Miguelito. Y es este el momento más siniestro de la entrevista, donde queda todo claro. Le están ofreciendo el mismo trato que a Casillas hace un año: Que anteponga la selección a su club, que reniegue de su entrenador, por activa o por pasiva, que ellos ya se encargarán de crear el clima de opinión para que sea todo lo que sueña de su profesión y mucho más. A Casillas le ahorraron el debate de la titularidad, le desbrozaron esa jungla tupida que era la competencia de Valdés tras renegar de los suyos y abrazar el dogma. Lo de Ramos es más fácil. Le basta con lucir el llavero, las medallas tatuadas y los brazaletes. Todo se andará y se logrará todo. Que del Bosque es de los suyos y, si no se aviene a razones, se apela a su superior en el escalafón de mando, esto es, Xavi, y Santas Pascuas.

Y tras garantizarle lo que exige, le piden las contrapartidas, que elogie a todo lo culé habido y por haber en la selección, que haga una declaración de cariño a lo blaugrana. Quizá en u gesto de humor retorcido, le pregunta si Piqué es su preferido de todos ellos, y él hace saber que lo es Busi. “El día de mañana los niños van a querer ser a nivel defensivo como Carles [Puyol]”. “Le sorprendería a mucha gente lo bien que me llevo con Piqué [el que se reía de él el día de la celebración en el Puente del Rey, en Madrid]”. “Busi, Andrés… Es que me llevo bien con todos”. “Con Valdés hicimos muchas migas en la Eurocopa [El que afirmó en una rueda de prensa que no tenía amigos en el Madrid]”. “[Si pudiera fichar a alguien del Barça] Me llevaría a unos cuantos. Por necesidad me llevaría a Busi, para que Alonso descansara un poquito”. Con estas y otras manifestaciones de este tenor Ramos celebro su particular día de la Diada. Y bien contentos debieron quedar sus compañeros de vestuario, sobre todo Khedira, Modric y Essien. Que lo que dice Mou es ingratitud, pero lo que dice él son huevos a la flamenca.

El resto de la entrevista fue un desfilar de amigos y conocidos. Incluido CR7, aunque él en espíritu. Del que se hizo saber que es gran amigo, que son los dos como uña y carne. La prensa quiere a Ramos en ese futuro Real Madrid que están preparando, sin Mou y sin Florentino, pero con Cristiano. Aunque hayan estado casi tres años vilipendiándole y negándole todo, el crédito como profesional, y hasta el respeto. Muchos amigos hablaron de Ramos, y este se fue adormeciendo con los vapores de los elogios. Para no darse cuenta que, como él creía, no era un toro indultado, sino que le arrastraba la reata mulillas de camino al lugar de despiece. Dos días lleva indignado el madridismo, al menos buena parte de él, con Ramos. Pero vendría después. Antes, a disfrutar los últimos piropos, los últimos tocamientos de Lama bajo la mesa, el coro de arcángeles reunido para ser banda sonora de sus 100 participaciones con La Roja.

Y la pregunta que nos hacemos hoy es, al menos yo, hasta que punto Ramos fue consciente de lo que allí ocurrió. Pienso que él se siente soldado veterano de tercio viejo, que se sintió durante la entrevista como García de Paredes en Garellano, defendiendo el puente con hombría evidente, sin percatarse que los franceses le llegaban en tropel disfrazados de colegas y mamporreros. Que mientras le toqueteaban el llavero ganaron la otra orilla para ensuciar una vez más el madridismo. ¿Hasta qué punto estuvo avisado de lo que ocurría? ¿Cuál es exactamente su cociente de inteligencia? Difícil saberlo sin realizarle el test de Raven. Está claro que él y nosotros no coincidimos en cuanto a lo que es evidente y lo que no. Tampoco Relaño nos lo aclara, que prefirió hablar aquella misma noche del cociente intelectual de Benzema, ni hoy, cuyo discurso se ha centrado en lo polémico de las declaraciones de Mou, como si los tontos fuésemos nosotros. Es cierto que la expresión de Karim en la fila de jugadores franceses es muy curiosa, que lo de Ramos fue sonido y no imagen, pero creo que quien quedo cuestionado aquel día fue el de Camas y no el de Lyon. Pero ya sabemos cómo funciona esto: Que no cante la Marsellesa supone un escándalo para la prensa patria, la española me refiero, y que Ramos cante La Traviata apenas deja un titular en los periódicos.

PD: A la tarde de la mañana siguiente se cerraría el círculo del todo con estas manifestaciones de Busquets: “Yo también ficharía a Sergio Ramos para el Barça”. Parece que desde Barcelona también se suman al trato. Arbeloa y Alonso se quedan cada vez más aislados, que es de lo que se trata.

También Juan Carlos Rivero acepta el trato en la parte que le corresponde. Acepta a Ramos como animal de compañía de la prensa, con su brazalete al cuello, o al brazo si se empeña. Titula su artículo con un “Ramos capitán”, y nos regala algunas perlas cultivadas, con descaro, como esa en la que afirma que “Ninguno de los dos tiene en el periodismo más amigos que los demás”, refiriéndose a Iker y Sergio. Y quizá haya que darle la razón, que habiendo tratos de por medio es mejor no involucrar a las amistades, porque acabas perdiendo a los camaradas y la hacienda.