El día que Lionel Messi volvió a sonreír… por Guido Molteni

Leo jugó ante Milan con una mezcla de bronca y enojo, pero también con la alegría que necesita toda gran creación para nacer; con sus dos golazos, demostró que el fútbol de Barcelona está más vivo que nunca.Lionel Messi no está triste, señores. Fue él quien se encargó de decirlo la semana pasada y de demostrarlo en la noche catalana, contra Milan. Hoy Leo fue bronca, enojo y también alegría. Todo junto, porque una cosa no quita la otra. Leo tuvo la alegría que da el buen fútbol, la alegría que necesita toda gran creación para nacer, pero también jugó con bronca, festejó sus goles con los dientes apretados, con el puño cerrado, con la mirada furibunda.Leo demostró que nunca dejó de sentir la espina que le clavaron en Italia, en el partido de ida. Pero esa espina que a muchos paraliza, a él lo despertó. La responsabilidad que a muchos asusta, a él lo agrandó. Leo se hizo cargo de un equipo que estuvo a su altura, con un Iniesta descollante, y marcó los primeros dos goles (golazos) que le dieron la tranquilidad que el Camp Nou necesitaba.Imposible no comparar su primer gol con el de Diego a Grecia, en el 94. Una vez más Leo obliga a esa comparación odiosa, porque su genialidad sólo puede ser comparada con el que fue el más grande del fútbol, sólo con él. Y si las dos jugadas fueron a un toque. Y si en las dos jugadas la pelota se clavó en el ángulo derecho del arco. Y si en las dos jugadas fue una zurda mágica la protagonista, ¿por qué negarnos a la comparación?Acá no se terminó ninguna era. Acá seguimos vivos fue el mensaje que dejó el segundo gol de Leo. Es cierto que este Barcelona no es el de siempre, que un partido no cambia una estructura defensiva que se tambalea cada vez que la atacan, pero hasta dando esas ventajas el equipo de Messi sigue estando en la elite mundial.Todas estas emociones generó Lionel en 45 minutos. En sólo un tiempo le devolvió la esperanza a los amantes del buen fútbol, a los que creen que siempre van a tener más chances de ganar los que intentan atacar con la pelota que los que esperan agazapados el error del rival para lastimar. Fue, una vez más, el triunfo del arte sobre el de la especulación. Porque lo de Messi, lo de Barcelona, es arte. El arte del buen fútbol.Guido Molteni /  LANACION
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