El entrenador del Athletic tropieza con la política de rotaciones

Se empieza a propagar el sentimiento de preocupación en Bilbao, la situación es insostenible a nada de las finales de Copa

Hoy, el Athletic de Bilbao sorprendió al mundo con su resultado, un empate a uno ante Eibar en San Mamés que ha dejado más situaciones a revisar (rotaciones) que cualquier otra por parte de Marcelino. El marcador ha sido el reflejo de un equipo que no viene jugando junto, que debe re inventarse cada jornada y que carece de ideas al momento de plantar cara en campo rival.

Del once inicialista ninguno de los jugadores de campo estuvo en el último partido en esa misma condición de local ante Granada, lo que va dando una muestra de lo que puede ser ese ítem a corto plazo. El equipo jamás se encontró, y pese a irse en ventaja, pronto ha quedado a expensas de un empate que cayó como un balde de agua fría.

Athletic Marcelino
Marcelino dirige la plantilla del Athletic

No ha sido la mejor muestra del equipo y la gente empieza a criticar la política de rotaciones impuesta por Marcelino en el Athletic

Por más que lo haya intentado explicar, a Marcelino hoy no le ha salido nada. Le ha permitido sumar a un equipo que está peleando el descenso y además ha rifado su buen nombre en cuanto al trabajo logrado hasta acá. Las rotaciones llegan a partir de un hecho crucial y es la dosificación de los esfuerzos de cara a las finales. Si bien en medio tienen el parón FIFA, ellos entienden que al grupo debe dárseles las garantías necesarias.

Aunque mientras eso pasa van perdiendo puestos en la clasificación, cada día están más alejados de la clasificación a puestos europeos. Se han dedicado los últimos años a mantener la categoría y a reciclar entrenadores que no dan resultados. Marcelino ha empezado muy bien, ganando un título pero lo de hoy ha sido una puñalada a su orgullo y al de sus seguidores.

Muchos conceptos por re plantear, el club se juega en menos de un mes un capítulo eterno en el libro de su historia

Lo que se viene para ellos es muy demandante. Real Sociedad y Barcelona son dos rivales complejos, el primero por todo lo que representa como rival, y el segundo por su nombre y el creciente nivel que viene mostrando. Son dos finales, y hay dos títulos en juego, más el hecho de ser uno d elos clubs más representativos del país a lo largo de la historia.

Su afición está muy pendiente y más allá de confiar en el proyecto lanza advertencias. No se puede ser tan inestable en una competencia que asegura todo, mientras se juega con las rotaciones para dar descanso a unos pocos. El regreso de Iñigo Martínez ha servido para agarre ritmo, pero en ataque se han visto muy nublados. Mucho trabajo por hacer, y poco tiempo para ejecutarlo.

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