El gorila en la habitación… por JOHN CARLIN

“No alces la voz. Mejora tus argumentos”.  —Desmond TutuComienza una vez más la larga travesía del desierto. Tres meses sin Liga, sin Champions, sin siquiera Liga Europa o Copa del Rey o José Mourinho. El opio del pueblo escasea. ¿Tendremos que enfrentarnos a nuestros problemas, al horror de la política y la economía, sin anestesia? Demasiado doloroso. Busquemos, entonces, temas de conversación para ayudarnos a aguantar la sequía veraniega.El Real Madrid promete bastante. Más allá de la emoción de la elección presidencial (¿Florentino ganará a Florentino?), tenemos un par de buenas telenovelas. ¿Quién será el próximo entrenador? ¿Será Ancelotti, será Heynckes? ¿O habrá alguna sorpresa? Siguiendo el ejemplo del Barça, valors i continuïtat, y tomando en cuenta su considerable experiencia en ruedas de prensa, ¿podría ser Aitor Karanka la solución?La otra cuestión es si vendrá o no Gareth Bale, el crack galés del Tottenham, al Bernabéu. Aunque al final se quede donde está, lo ideal sería que se alargase el culebrón lo máximo posible para así darnos la oportunidad de exprimir todas las posibilidades que ofrece la jugosa discusión sobre quién es mejor, Bale o Neymar, el flamante fichaje del Barcelona. Tras oír los primeros disparos en esta contienda en una tertulia de radio el jueves por la noche, queda claro que aquí hay mucha tela. Gritos, interrupciones constantes, ceguera partidista, prejuicio presentado como verdad absoluta ahogaban cualquier intento de que se impusiera un mínimo de racionalidad. O sea, un buen debate a la española que se replicará en los salones y en los bares de todo el país.La respuesta, por supuesto, es que no se sabe. Los que quieran dudar de la aptitud de Neymar para el fútbol europeo recordarán la llegada del otro “nuevo Pelé”, Robinho, al Real Madrid en 2005. Preguntado sobre Robinho unos días después de que el Madrid lo fichara, David Beckham respondió: “Bueno… tiene muchos trucos”. Trucos, resultó, y poco más. Una cosa era brillar en el fútbol samba brasileño, otro en el fútbol locomotora de Europa.Bale ofrece más garantías, ya que es físicamente más fuerte que Neymar y ha exhibido su juego demoledor en la Liga inglesa y en competición europea. Pero Neymar quizá tenga más posibilidades de convertirse en leyenda, de competir eventualmente (cuando se retire o canse Messi) por el título de mejor del mundo. Los que deseen seguir el hilo de esta conversación podrán nutrirse del último sermón del monte de JC (Johan Cruyff), en cuya opinión Messi y Neymar no podrán jugar juntos. Si Cruyff se equivoca, cosa que hace con suficiente frecuencia como para confirmar que las opiniones de todos son igual de válidas en el fútbol, y si Messi y Neymar logran combinar, el Barça podría volver a ofrecernos el mejor show del mundo.En cualquier caso, la cuestión Bale-Neymar será el plato fuerte del verano. A no ser que Bale nos agüe la fiesta, y la de Florentino Pérez, dando un rotundo no la semana entrante al Madrid. Falcao ya no las aguó. Tenía toda la pinta hace nueve meses de ofrecernos buen teatro este verano, con el Chelsea, el Manchester City, el Arsenal y hasta el Madrid aparentemente en la puja por él. Pero ahora que le ha fichado el Mónaco su futuro genera el mismo interés que el de Raúl en Catar o el de Beckham cuando se fue a Los Ángeles Galaxy. O sea, cero. Curiosa la decisión de prejubilarse con 27 años. Será que pertenece a una de esas ramas del cristianismo que vincula la riqueza material con la gloria eterna.Con lo cual nos queda el destino de la Liga española la temporada que viene. La lucha para el descenso será, como en la temporada que recién acaba, fascinante. ¿Quién bajará? ¿Aguantará el Elche? ¿El Getafe y el Levante seguirán viviendo sus épocas doradas? ¿Qué le pasará al Málaga sin Pellegrini, sin Isco, sin quién sabe quién más?En cuanto al campeón de Liga, el tema pierde interés con cada año que pasa. La emoción para los dos grandes está en la Champions. Los partidos de Liga, vaciada de sus mejores jugadores por clubes europeos capaces de pagar sus salarios, se van convirtiendo para el Real Madrid y el Barcelona en ejercicios de entrenamiento. El suicidio lento de la Liga española es el gorila en la habitación que nadie quiere ver, como dicen los ingleses cuando uno se niega a enfrentarse a la principal cuestión. Pero es de lo que más se debería hablar.JOHN CARLIN / elpais.com
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