El Madrid post – Mourinho

El Real Madrid tendrá que rehacerse para evitar caer en las depresiones deportivas post Mourinho que han sufrido todos los equipos dirigidos por el preparador luso. Al Chelsea, y sobre todo al Inter de Milán, les cotó mucho deshacer lo hecho por Mourinho y tomar otro camino.

El problema es que Mourinho trenza muy bien. Su currículum le avala para tomar las riendas deportivas de cualquier club, pero las consecuencias, como dice el gran maestro Enrique Bunbury, son inevitables. La política deportiva post Mourinho requiere de un técnico potente y de una directiva dispuesta a  recuperar los mandos de un club que ha perdido a su piloto.

El club debe depositar mucha confianza y paciencia en el técnico que venga, y eso en el Madrid precisamente no sobra. Toca deshacerse de piezas del “proyecto Mou” y traer las que requiera el nuevo técnico. Es decir, en el Madrid se debe volver a la normalidad. La normalidad de que el entrenador y la dirección deportiva realicen los fichajes necesarios y que realmente necesita el equipo.

Pero sobre todo el club debe recuperar el señorío perdido, debe volver a ser el Real Madrid y dejar de ser el Madrid de Mourinho. Tiene que impedir situaciones polémicas a las que ha arrastrado el luso al conjunto blanco. Mourinho no mentía al decir que el señorío es ganar, pero en el Real Madrid es quizás en el único club del mundo en el que aparte de ganar, importa cómo se gana. Importa la grandeza en la victoria y la derrota, importa cada letra del himno en las que se proclama “enemigo en la contienda, cuando pierde dan la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano”, importa el sentimiento del socio que tiene que soportar cómo alguien le llama pseuod-madridista, mientras uno paga la cuota y el otro cobra una barbaridad de millones para ganar tres títulos en tres años.

El equipo necesita tres refuerzos, ni uno más. Uno por línea. Delantera, mediocampo y lateral derecho. Para la delantera Lewandowski le daría ese punto de gol que le falta al Madrid. La salida de Higuaín dejaría vacante un puesto de goleador nato que llenaría el polaco. Karim Benzemá aporta algo distinto a la delantera. Levanta la cabeza, cosa que el franco-argentino no hace y mueve el balón con mayor fluidez que el Pipa.

Para el medio campo, un futbolista rocoso de recuperación para ayudar en la salida de balón a Xabi Alonso y evitar que el tolosarra tenga que retornar tantísimo para sacar el cuero jugado. Un futbolista del corte de Yayá Touré sería perfecto.

En defensa, un lateral, estilo Juanfran, con recorrido, un carrilero del S.XXI capaz de bajar a defender y cubrir el ataque en el córner del rival en busca de un rechace o de las prolongaciones de CR7 o Di María en bandas. Los acompañamientos de Ozil en la media punta, y la efectividad de un delantero de garantías como Karim o Lewandoski harían de éste equipo, un equipo imparable.

Por cierto, bajo los palos, El Santo, Iker Casillas.