El Mónaco no es un grande, por @gontzalh

Dicen los defensores de los Mónaco, PSG o Manchester City, que no hay diferencia entre los mecanismos que los nuevos ricos ejecutan para fichar y los que pueden usar viejos grandes como Real Madrid, Barcelona o United. Realmente el fondo del asunto es el dinero, por lo que la afirmación tiene su lógica, pero no deja de ser una lectura un tanto banal.

Porque los proyectos impulsados por jeques y magnates del petróleo que actualmente llenan las portadas de los periódicos, son realmente arriesgados. La volatilidad del plan es evidente a todas luces, sobre todo en el caso del club monegasco, que no cuenta con masa social real que ampare semejante inversión. Si en un corto plazo de tiempo el dueño decide dejar su talonario en el cajón, todo el cuento de hadas se vendrá abajo y tocará afrontar unos pagos inasumibles.

No es la primera vez que un club que quiere ser un grande de Europa a base de atajos se le atraganta el postre. En España, Deportivo, Valencia, Mallorca o Rayo Vallecano pagan actualmente sus excesos de hace unos años. Los Parma y Fiorentina de ensueño que  enamoraron a principios de los 90 en Italia llegaron a situaciones de quiebra técnica que les acarreó duras sanciones, sobre todo a los viola, que tuvieron que ser refundados.

Aquello eran deudas de no más de 50 millones de euros, una cifra irrisoria si tenemos en cuenta lo que sería por ejemplo para el City que su actual propietario, Al-Nahyan, decidiera no poner más capital argumentando que el grupo de inversión sufre pérdidas y sacara sus acciones a la venta. Los nuevos dueños deberían hacer frente con los acreedores a una deuda, entre equipos y futbolistas, por encima de los 200 millones de euros. Una cantidad imposible, al no tener el City de momento ingresos necesarios.

Algo así le ocurre a día de hoy al Málaga, que en plena desesperación buscó amparo en los brazos de un jeque que ahora no quiere hacerse cargo del club después de que los negocios inmobiliarios que tenía no hayan fructificado. Porque esa es otra, la mayoría de estas inversiones sólo sirven como tapadera para poder acceder a un segundo objetivo de mayor calado y beneficio para los implicados.

En el Mónaco nada cambia. Todo, desde el primer día que el bueno Rybolovlev asumió los mandos, tiene cierto tufo extraño y es cuanto menos sospechoso. Pese a que ahora pueda asumir pagos estratosféricos, nadie garantiza que el día de mañana el club monegasco no se quede tirado y en la ruina. Eso nunca pasaría en el United o Madrid. Eso sin hablar de la situación deportiva del club francés en mapa futbolístico actual. El Mónaco sólo tiene dinero, y eso no le convierte en grande.

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