Don Quijote de La Mancha. La autodefensa de Marcela

El personaje de Marcela es posiblemente uno de los más elaborados y complejos de toda la obra, no por su papel dentro de la novela, sino por toda la simbolización e importancia social que abarca en su interior. Adquiere protagonismo en los capítulos XI y XIV, en uno de los llamados “capítulos intercalados” y que da fin a la primera parte del libro. Este capítulo intercalado podríamos introducirlo dentro del género pastoril, sin embargo, no pertenece a este género plenamente puesto que en primer lugar no existe la figura del amado y de la amada, ya que aunque sí hay una amada pero no un amado, en segundo lugar la esencia de la novela pastoril se rompe al morir Grisóstomo y por último, el ambiente de soledad y paz de las novelas pastoriles se ve interrumpido por la presencia de pastores reales y pastores disfrazados cuyo objetivo es enamorar a Marcela.