Éramos pocos y parió la abuela

No quiero ni pretendo faltarle al respeto a alguien que lo ha ganado todo con el Mílan. Arrigo Sacchi cambió el fútbol y dejó huella no sólo por lo ganado y sí por cómo jugaba aquél equipo especializado en dejar en fuera de juego a sus rivales. Qué se lo pregunten al Real Madrid de su época, que salió vapuleado al enfrentarse aquella máquina de hacer fútbol.

Sin citar los años que lleva en el fútbol y fuera de él, el genial italiano nunca fue admirador de Casillas salvo cuando en las pretemporadas de Irning, a la sombra de un árbol y con los periodistas allí desplazados, nos hablaba de las maravillas del mostoleño. Decía que era el mejor del mundo y que lo sería por mucho tiempo. Según Sacchi, aquél portero era un ejemplo para cualquiera que quisiera ponerse los guantes. Eso lo decía cuando estaba con la prensa. Cuando hablaba con su presidente Florentino Pérez o con su valedor Emilio Butragueño, se despachaba a gusto criticando al capitán del Real Madrid. Les decía lo que les gustaba escuchar sabiendo que el portero, no era santo de la devoción del presidente.

Lo que diga el Sr. Sacchi hay que respetarlo y siempre tenerlo en cuenta aunque un servidor no este de acuerdo con lo que diga. No es la primera vez que sus declaraciones levantan polvareda. Quiero recordar ahora cuando criticó a su “enemigo” Fabio Capello diciendo “en la mediocridad siempre gana Capello”. Otras palabras suyas se referían a Florentino Pérez del que dijo: “es el mejor presidente. Aunque más tarde cuando se marchó le atizó de lo lindo: “no me dejó trabajar y se mete en todo lo deportivo. Terminará hundiendo deportivamente al club como siga metiéndose en el vestuario”.

Ahora el italiano decide, desde mi punto de vista, sospechosamente decir lo que a Florentino Pérez y a Mourinho les gusta oír. Me agradaría que sus palabras hubieran salido de ‘motu proprio’ y no después de alguna perversa conversación interesada.

La verdad es que lo mejor para el futuro blanco, es que vendieran al capitán Iker Casillas y a Sergio Ramos, dejándole el camino limpio al mejor entrenador del mundo, José Mourinho. Es mejor la “paz” sin ellos que la “guerra” con dos emblemas del escudo, aunque se equivoquen y mucho los dos “culpables” de este desastre. Y perdonen la ironía, ¿o no?

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