Fàbregas, en el centro de la escena… por Fernando Pacini

Arenys de Mar tiene 15.000 habitantes y queda a 40 kilómetros de Barcelona. Su música de fondo son las olas del Mediterráneo y los habituales sonidos de los pueblos pesqueros. Allí nació Francesc Fàbregas. Su carrera tiene momentos muy significativos, quiebres, instantes donde el camino se bifurca y hay que elegir. En esas circunstancias de presunta confusión, Fàbregas se ha movido con natural seguridad. La incomodidad, para Cesc, siempre fue una oportunidad para dar un nuevo salto.Integró el mítico equipo de la "generación del 87" del Barça junto a Messi y Piqué. Arrasaban a sus rivales y sólo cosechaban elogios, aplausos y la promesa inevitable de llegar al Camp Nou. No había razones para no desear estar ahí. Fábregas, tomó otra ruta: se fue a Londres, solo, con 15 años y sin dudar de su destino de futbolista profesional.A los 16 fue titular por primera vez en el Arsenal. Wenger le dio un sitio central en el equipo, lo hizo símbolo del club y de su estilo. A los 22 ya era capitán y líder indiscutido. Aún resuena en Highbury el orgulloso canto su gente: "We've got Cesc Fàbregas!" (¡tenemos a Cesc Fàbregas!). De nuevo, no había razones aparentes para no desear estar ahí, y de nuevo, Cesc descartó el confort y optó por la incomodidad. "Quería estar en el mismo vestuario con Iniesta, Messi, Xavi, y saber si trabajando al máximo, podía jugar en ese equipo" (La Liga Confidencial, ESPN).Desde su llegada, no ha conseguido hacerse titular inamovible. Su punto máximo, fue en la final del Mundialito frente al Santos. Barcelona jugó un fútbol fabuloso, repleto de mediocampistas y de luces. Guardiola soñaba con un equipo de volantes, repartidos en la defensa y en el ataque. Aún no se cumplen dos años desde su regreso y ahora enfrenta un nuevo desafío: jugar por Messi (si es que no llega a punto al 10 de abril).Cuando despuntaba en los cadetes del Barça, Cesc no imaginó que alguna vez podría reemplazar a Messi y ser "falso 9" en cuartos de final de una Champions. O tal vez Tito Vilanova ya esté pensando en llevar a Iniesta al extremo izquierdo (oficio que conoce el manchego) para que Cesc sea interior. Hace tiempo que no ejerce de mediocentro, pero Cesc, siempre será 4. Guardiola lo anticipó: cuando Pep era el 4 del Barça, enterado de que un niño del club atravesaba un duro momento por la separación de sus padres, fue hablar con él, le dejó varios consejos, y una camiseta con un mensaje y su firma: "Para Francesc Fàbregas, esperando que de aquí a unos años te vea con el 4 en el Camp Nou. Salud y suerte. Pep Guardiola".Fernando Pacini  / LANACION
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