El Alavés no puede fichar por el tope salarial y la negativa a salir de tres jugadores

Periodista Deportivo |

Mendizorroza se atasca en el mercado mientras Coudet reclama, como mínimo, dos fichajes para la segunda vuelta.

El Deportivo Alavés vive un invierno de freno de mano echado. El Chacho tiene bien marcadas las necesidades, pero la dirección deportiva choca con un límite salarial agotado y con futbolistas que, pese a estar en la rampa de salida, no contemplan moverse de Vitoria.

El técnico argentino niega cualquier atisbo de crisis deportiva, aunque sí reconoce señales de fatiga en varios tramos de competición. La plantilla va justa y el mensaje es claro: hace falta pólvora arriba y un perfil defensivo versátil. Un delantero y un central son los pedidos a la dirección deportiva.

El trío del bloqueo

El escenario en Mendizorroza roza el límite. Moussa Diarra, Mariano García y Nikola Maras aparecen marcados como salidas prioritarias para liberar masa salarial y abrir la puerta a los refuerzos que reclama el míster. El problema es que ninguno quiere irse, pese a las propuestas recibidas.

Si el nudo no se desata, los babazorros encararán el tramo decisivo con una plantilla corta y varios futbolistas fuera del foco competitivo. Coudet necesita un grupo enchufado y no piezas al margen, y la dirección deportiva apura opciones como rescisiones pactadas, con el reloj como enemigo.

Izeta, en el radar

Urko Izeta quiere volar, pero el Athletic no afloja la cuerda. El club solo contempla su salida mediante traspaso o, como mucho, una cesión con compra obligatoria, tasándolo en dos millones. Así se lo trasladó al Racing y en la misma línea entra el Alavés.

El delantero aspira a un proyecto con ambición real, en Primera o en una Segunda con aroma de ascenso, y descarta destinos exóticos. Mientras tanto, su realidad en Bilbao es incómoda: apenas minutos, fuera de la Champions y con un rol residual que invita a pensar más en salida que en futuro rojiblanco.

Coudet niega una crisis

El estratega rosarino insiste en que el Alavés ha tenido que reinventarse más de una vez por pura supervivencia. Las lesiones y la falta de efectivos han obligado a mover piezas fuera de su rol natural, como el caso de Toni, convertido en referencia ofensiva ante los problemas físicos de Boyé.

El técnico rechaza de plano cualquier lectura catastrofista del momento del equipo. Recuerda que el objetivo sigue siendo la permanencia, que los números mejoran respecto al curso pasado y que la Copa también ha dejado buenas sensaciones.