Quique Sánchez Flores restituye la sala de máquinas de los babazorros

Periodista Deportivo |

El centrocampista catalán recupera su posición natural bajo las órdenes del técnico que ya lo consideró intocable en el Getafe durante dos temporadas

La llegada de Quique Sánchez Flores a Mendizorroza está cambiando la realidad de varios jugadores del Deportivo Alavés. Uno de los casos más evidentes es el de Carles Aleñá. El centrocampista catalán juega por fin en su posición natural, en el centro del campo como hombre más adelantado, y no en la banda izquierda donde le situaba Eduardo Coudet. Tres partidos con el nuevo técnico y tres titularidades. El reencuentro está funcionando.

Una relación que ya demostró su solidez en el Getafe

Quique conoce a la perfección las cualidades de Aleñá. Lo tuvo en el Getafe durante las temporadas 2021-22 y 2022-23, y ya entonces lo consideró intocable en sus planes. Casi siempre fue titular, en distintas posiciones, porque el técnico madrileño siempre le encontraba acomodo sin importar el dibujo táctico. En aquella etapa azulona, Aleñá actuó principalmente en la sala de máquinas, tanto de pivote como más adelantado, formando un triángulo en la zona ancha junto a Arambarri y Maksimovic.

Ahora el esquema preferido de Sánchez Flores vuelve a ser el 5-3-2, el mismo que utilizaba en el Getafe y que encaja a la perfección con las limitaciones en extremos que presenta el plantel babazorro. A sus centrocampistas, el técnico les exige valentía, capacidad para interpretar los espacios y convicción para ser protagonistas con el balón. También sacrificio defensivo. Aleñá está intentando cumplir con todos esos requisitos.

Rendimiento en alza pero con margen de mejora

Su aportación defensiva y su trabajo oscuro están fuera de toda duda. Sin embargo, le falta estar más presente con el balón en fases ofensivas, algo que quedó de manifiesto en el partido ante el Celta, donde pasó más desapercibido de lo esperado. Es el debe más claro en su vuelta a la sala de máquinas, y el propio Sánchez Flores sabe que hay margen de mejora en ese aspecto.

Su principal competencia en ese rol es Jon Guridi, otro de los futbolistas que el nuevo cuerpo técnico ha recuperado para la causa. También podría disputarle el puesto Calebe Gonçalves, que en Brasil actuaba precisamente en esa posición, aunque Quique aún no le ha dado minutos. Su escaso sacrificio defensivo parece ser la razón principal por la que sigue sin debutar en esta nueva etapa, junto a Raúl Fernández.

Una apuesta de club a largo plazo

El Alavés apostó con fuerza por Aleñá en verano tras las buenas sensaciones que dejó durante su cesión previa. Le firmó hasta 2029, convirtiéndole en el segundo futbolista con el contrato más longevo del club en ese momento, solo por detrás de Pablo Ibáñez. Desde su llegada a Mendizorroza, el de Mataró ha defendido la zamarra del Glorioso en 47 ocasiones entre Liga y Copa, con 37 titularidades.

El único debe que persiste es la falta de gol. Aleñá aún no ha estrenado su cuenta goleadora con el Alavés, aunque ha estado cerca en varias ocasiones. Si Sánchez Flores consigue sacar su faceta más llegadora desde el centro del campo, el rendimiento del catalán podría dar otro salto cualitativo en la recta final de la temporada.