Un triunfo vital en Mendizorroza que refuerza la confianza del equipo y sostiene su pelea por la permanencia
El Deportivo Alavés se llevó un derbi cargado de tensión tras imponerse uno a cero a la Real Sociedad gracias a un penalti transformado por Lucas Boyé al borde del descanso. El equipo vitoriano firmó un ejercicio de solidez en un partido con alternativas, protestas y un ambiente de alta intensidad. La acción decisiva llegó tras una revisión del VAR que cambió el rumbo de un encuentro que parecía destinado a un cierre sin goles en la primera parte.
El penalti de Boyé marca el partido y el Alavés resiste con orden ante una Real volcada
El duelo arrancó con ritmo, ocasiones y porteros activos. Boyé avisó temprano, mientras Álex Remiro sostuvo a la Real con reflejos decisivos. El conjunto txuri urdin reaccionó con dos oportunidades claras de Jon Martín y Carlos Soler, ambas sin premio por falta de precisión. La tensión creció en la recta final del primer acto tras una acción discutida de Aramburu, que el árbitro decidió no revisar.
Cuando el descanso parecía inminente, un mal despeje de Sergio Gómez terminó rebotando en la mano de Elustondo y el colegiado señaló penalti tras consulta en el VAR. Boyé lo convirtió con un disparo ajustado que se coló bajo el cuerpo de Remiro. Esa ventaja marcó el guion de la segunda mitad, donde el Alavés amenazó con un remate de Calebe y la Real asumió el control sin encontrar profundidad. El equipo visitante se volcó con centros laterales y buscó ritmo con la entrada de Barrenetxea, pero sin lograr desbordar a una defensa impecable.

Mendizorroza empuja hasta el final y acompaña un ejercicio defensivo que sostiene un triunfo clave
El tramo final fue una prueba de resistencia. El Alavés aguantó con disciplina, orden y una lectura inteligente de cada transición. Boyé incluso rozó el segundo tras una presión alta que obligó a Remiro a intervenir de nuevo. La ocasión más peligrosa de la Real llegó con un cabezazo de Cáleta-Car, que salió rozando el larguero. Mendizorroza respondió con energía, consciente de lo que significaba sostener un resultado tan trabajado.
El triunfo deja un mensaje claro: el Alavés sabe sufrir, competir y cerrar partidos que marcan temporadas. La Real, pese al dominio territorial en tramos amplios, se marchó sin puntos y sin la claridad necesaria para romper el muro local. El derbi confirmó que cada detalle pesa y que la eficacia, incluso en un penalti al límite del descanso, puede definir una tarde entera.





