El técnico del Deportivo Alavés mantiene su plan sin mirar el ruido exterior ni la dinámica del rival de turno
Eduardo Coudet no se mueve ni un centímetro. En la previa del duelo ante Real Madrid en Mendizorroza, el entrenador del Deportivo Alavés dejó claro que su equipo no cambiará su forma de entender el fútbol por el nombre del rival. Respeto, sí. Renuncia, no. El argentino insiste en que la preparación semanal se centra en lo que puede generar su equipo y en sostener una identidad reconocible, especialmente como local.
Para Coudet, el contexto no altera el fondo. Jugar contra los mejores forma parte del camino y no condiciona la ambición. La clave, repite, está en hacer un gran partido propio, sin obsesionarse con las bajas o la dinámica del rival. El foco está en el Alavés y en repetir las cosas buenas que el equipo viene mostrando.
Sistema abierto, idea clara y protagonismo como local en Mendizorroza
Uno de los mensajes más contundentes del técnico fue su visión sobre el sistema. Coudet entiende el dibujo como una consecuencia, no como un punto de partida. Los jugadores, sus características y la comprensión colectiva de la idea están por encima de cualquier esquema fijo. Puede haber uno o dos delanteros, ajustes puntuales o variantes según el rival, pero la intención no cambia.
El Deportivo Alavés quiere ser dinámico, tener el balón cuando pueda, presionar bien y jugar en campo rival siempre que el partido lo permita. En casa, ese objetivo se refuerza. Mendizorroza es el espacio donde el equipo se siente más cómodo y donde ha construido buena parte de sus puntos. Para el entrenador, hacerse fuerte como local no es un eslogan, es una necesidad competitiva.
El partido ante Real Madrid se asume como un reto mayor, pero también como una oportunidad. No hay miedo al escenario ni a la exigencia. La consigna es clara: si se quiere ganar, hay que jugar bien y sostener la propuesta durante noventa minutos.

Convicciones firmes y respeto a Xabi Alonso sin entrar en el ruido externo
Preguntado por la situación de Xabi Alonso y el entorno que rodea al Real Madrid, Coudet optó por la distancia. Reconoce el recorrido del técnico rival, su carácter y sus convicciones futbolísticas, pero evita entrar en debates ajenos. No consume redes, no opina sobre crisis externas y no cree que el ruido modifique las decisiones de un entrenador con personalidad.
Desde su punto de vista, el Real Madrid es siempre el Real Madrid, juegue quien juegue. Futbolistas de máximo nivel y un entrenador con ideas claras obligan a una exigencia máxima. Por eso, insiste, el único camino pasa por mirar hacia dentro, confiar en el trabajo y no desenfocarse con elementos extrafutbolísticos.
El objetivo inmediato no admite distracciones. El partido más importante es el próximo y exige concentración total. Coudet lo resume sin rodeos: para ganar al Real Madrid, hay que hacer un gran partido. Y el Alavés cree que puede hacerlo sin traicionar su identidad.





