Marcelino pretende al mejor recuperador de balones de LaLiga. El cordobés podría dar el gran salto.
El Villarreal ya tiene su primer objetivo del mercado: Antonio Blanco. El centrocampista del Alavés, de un alto nivel durante las últimas temporadas, es uno de los futbolistas que se mencionan en La Cerámica para reforzar el centro del campo.
A los 25 años y con un crecimiento sostenido en Mendizorroza, el ex Real Madrid podría abandonar al albiazul por un equipo Champions. El pivote tiene contrato hasta 2027 y un valor de mercado que oscila entre los 9 y 10 millones de euros.
El ideal para heredar el trono de Dani Parejo
Antonio Blanco es el termómetro del equipo de Coudet. Manda sin estridencias: más de 1.200 minutos esta temporada, titular indiscutido, 84 % de acierto en el pase y una media cercana a 7 recuperaciones por partido. Casi todo pasa por las botas del capitán.
No es centrocampista de focos ni de goles (0 tantos y 1 asistencia en 14 encuentros), pero sí de equilibrio y oficio. Blanco es el futbolista con más intercepciones en LaLiga (27) y uno de los que más recupera balones en campo rival.
El Submarino Amarillo está buscando un sucesor natural para Dani Parejo, que con 36 años ya sufre el desgaste en sus piernas de tener que cargar con la cintilla de capitán y ser el líder del juego del equipo entre Liga y Champions.

LaLiga, primer y único objetivo
El equipo de Marcelino mostró dos caras esta temporada. Se diseñó en verano para aguantar el pulso en tres frentes y, sin embargo, a diciembre solo le queda uno. La caída brusca en Copa ante el Racing y la despedida prematura de la Champions dejan una sensación de proyecto incompleto, de ambición mal calibrada.
La paradoja llega en Liga, donde los amarillos compiten a ritmo de campeón, suma puntos con regularidad y transmite fiabilidad. Nadie discute al técnico: el problema no es el método, sino ese contraste incómodo entre la solvencia del fin de semana y el naufragio entre semana.
Sin Copa ni Europa, el Submarino queda condenado a mirar solo al campeonato doméstico. Incluso firmando un podio y billete Champions, la temporada dejaría un poso extraño, lejos del sobresaliente: demasiadas expectativas para tan poco ruido en los torneos que ilusionan.





