Bragarnik, representante del técnico y dueño del Elche, reconoció contactos con River Plate mientras ambos clubes luchan por no descender
La historia tiene miga y los intereses cruzados la hacen todavía más interesante. Eduardo Coudet niega en público cualquier contacto con el River Plate. Su versión es clara y sin fisuras: nadie le ha llamado, nadie le ha hecho una propuesta y su cabeza está en Vitoria. Hasta ahí, el relato oficial.
El problema es que su representante cuenta una historia diferente. Bragarnik, agente de Coudet y a su vez propietario del Elche, reconoció abiertamente que hubo contactos desde Buenos Aires. Que le llamaron. Que la propuesta existe. Que el propio técnico «siente la ilusión» por el proyecto, aunque haya cosas por resolver. Dos versiones, un mismo protagonista y una coincidencia que no pasa desapercibida para nadie que conozca cómo funciona el fútbol.
El Elche tiene mucho que ganar con la inestabilidad del Alavés
Porque Bragarnik no es solo el representante de Coudet. Es el dueño del Elche, club que comparte con el Alavés la lucha por evitar el descenso en LaLiga. Ambos equipos se miran de reojo en la clasificación y cada punto que pierde uno puede ser vital para el otro.
En ese contexto, que el entrenador del Alavés lleve semanas con su nombre vinculado a una salida, con su representante alimentando el debate público y con el vestuario pendiente de lo que pueda pasar en el banquillo, es una situación que beneficia directamente al Elche. Un técnico con la cabeza en otro sitio, una plantilla que empieza a plantearse preguntas sobre el futuro y una directiva que tiene que gestionar el ruido en lugar de preparar partidos es la combinación perfecta para que un rival directo pierda foco y puntos en la recta final de la temporada.
Quique Sánchez Flores negocia y Alguacil espera
Mientras el culebrón se desarrolla, el Alavés no espera con los brazos cruzados. El club vitoriano ya tiene el plan trazado y los movimientos son elocuentes. Quique Sánchez Flores está negociando con la dirección deportiva albiazul para hacerse cargo del banquillo en cuanto se haga oficial la salida de Coudet. El veterano técnico madrileño, con amplia experiencia en LaLiga y conocedor del fútbol español como pocos, encaja en el perfil que busca el club para gestionar la recta final de temporada con el descenso como amenaza real.
Como opción alternativa, el nombre de Imanol Alguacil también ha sonado en los despachos del Alavés. El exentrenador de la Real Sociedad, libre desde su salida de Anoeta, representa un perfil diferente: más joven, con experiencia europea y un estilo de juego reconocible. Su disponibilidad lo convierte en un plan B atractivo si la negociación con Quique no llegara a buen puerto.
La pregunta que nadie hace en voz alta
¿Es todo una casualidad? Puede serlo. En el fútbol existen las coincidencias y no todo responde a una estrategia calculada. Pero también es cierto que Bragarnik es un operador experimentado que conoce perfectamente los mecanismos del mercado y la psicología del fútbol profesional. Sabe que una filtración en el momento adecuado puede valer tanto como un gol.
El Alavés gestiona la crisis con Quique en la recámara. El Elche observa desde la distancia cómo su rival directo consume energía y foco en resolver un problema en el banquillo que, casualmente, tiene al representante de sus intereses en el epicentro.
Puede ser casualidad. Pero en el fútbol, pocas cosas lo son.





