El técnico madrileño entierra la ‘era Coudet’ con un sistema de tres centrales y máxima verticalidad; el equipo albiazul gana solidez táctica en este marzo de 2026 a pesar de los golpes en el descuento
El Deportivo Alavés ha iniciado una etapa de transformación profunda bajo la dirección de Quique Sánchez Flores. En apenas doce días y dos partidos disputados, el preparador madrileño ha logrado imprimir su sello personal en una plantilla que venía de quince meses de control y posesión con Eduardo Coudet. La propuesta actual es clara: un bloque compacto en defensa y una transición eléctrica hacia el ataque. «Hemos tenido cinco o seis sesiones de entrenamiento y me gusta mucho lo que veo», confesó Quique tras el empate (1-1) ante el Villarreal en Mendizorroza.
El cambio más visible se encuentra en el dibujo táctico. El habitual 4-4-2 del «Chacho» ha dejado paso a un 3-5-2 versátil que busca el equilibrio y la efectividad. Este sistema se apoya en tres centrales para sostener el castillo defensivo y en carrileros con gran despliegue físico. Ángel Pérez se ha erigido como una pieza fundamental en la banda derecha por su capacidad para alcanzar la línea de fondo y su sacrificio en el repliegue. Por consiguiente, el Alavés ha pasado de promediar un 51% de posesión a un 43,5%, priorizando la llegada por fuera y los centros al área.
La nueva identidad: Orden, presión y presencia en el área
La terapia de choque de Sánchez Flores busca recuperar la esencia histórica del club babazorro. El delantero Toni Martínez ha destacado la importancia de este nuevo mensaje: «Nos pide que el bloque sea compacto y que cuando estemos arriba haya presencia en el área». El objetivo es no dejar espacios al rival y morder en campo contrario con un despliegue físico superior. En la medular, Blanco actúa como faro y ancla, mientras que Aleñá y Pablo Ibáñez se encargan de la distribución y la presión alta respectivamente.
Sin embargo, el gran reto del nuevo técnico es cerrar la sangría de goles en contra. El Alavés encadena trece jornadas sin lograr mantener su portería a cero, una estadística que Quique considera vital revertir. «Hay que interiorizarlo sí o sí», sentenció el entrenador, quien trabaja intensamente en Ibaia para mejorar la basculación defensiva. A pesar de haber sumado solo un punto de seis posibles tras los mazazos sufridos ante el Valencia y el Villarreal en el tiempo de descuento, las sensaciones en Vitoria son de optimismo contenido ante la mejora competitiva del grupo.
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Desafíos inmediatos y el regreso de piezas clave
El calendario no da tregua y el próximo domingo espera el Celta de Vigo en Balaídos. Para este encuentro, Quique recuperará a Pacheco, lo que permitirá dar mayor orden a una zaga que tuvo que improvisar con laterales ante las numerosas bajas. La ausencia por sanción de Yusi obligará a buscar alternativas en el carril izquierdo, donde Parada y Jonny pelean por un puesto. La polivalencia de los defensores está siendo la tabla de salvación para un cuerpo técnico que se niega a caer en el pesimismo por las lesiones o inhabilitaciones.





