El técnico del Alavés lamenta el «mazazo» psicológico tras empatar ante el Villarreal en el tiempo extra
La llegada de Quique Sánchez Flores al banquillo de Mendizorroza en este marzo de dos mil veintiséis no ha podido ser más accidentada. Tras ver cómo se escapaban cuatro puntos vitales en los últimos suspiros de los dos últimos encuentros, el preparador madrileño no ha ocultado su malestar por el criterio arbitral respecto a las prolongaciones.
«Me parecen excesivos 18 minutos de añadido en dos partidos», sentenció el técnico tras el empate del Deportivo Alavés ante un rival de la talla del Villarreal. A pesar del amargo desenlace, el entrenador se esfuerza en positivizar la situación, convencido de que este bloque alcanzará la salvación si mantiene el nivel competitivo mostrado en casa.
El factor suerte y la solidez defensiva como pilares de la salvación
Si el desenlace en Valencia fue amargo, lo ocurrido este viernes supuso otro mazazo psicológico para un equipo que ya saboreaba su primera victoria con el nuevo cuerpo técnico. Sánchez Flores, tratando de levantar el ánimo del vestuario y del entorno albiazul, insistió en que el factor suerte acabará equilibrándose a lo largo de las once finales que restan de LaLiga.
Lejos de señalar errores propios, el preparador dio mérito al acierto individual de Pépé en la acción final, subrayando que su prioridad actual es hacer mejor al grupo y recuperar balones con mayor rapidez para dejar la portería a cero en el próximo envite, una tarea que considera compleja pero esencial para el éxito del proyecto.
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Las opciones desde el banco evidenciaron la diferencia de presupuesto entre ambos conjuntos, pero Quique se niega a basar su argumentario en las ausencias. Para el técnico madrileño, cada jugador que salta al campo representa una oportunidad de aportar y no un problema táctico. Su enfoque se centra en no pensar en negativo y en valorar la conexión de los jugadores con la grada, un activo que considera fundamental para convertir Mendizorroza en un fortín inexpugnable.
Por consiguiente, el preparador prefiere quedarse con la imagen de un bloque sólido que fue capaz de competir de tú a tú contra un equipo de perfil europeo, asumiendo que el crecimiento del grupo llegará a través de mantener esta línea de intensidad.
Mendizorroza: un fortín que transmite energía al nuevo proyecto
En cualquier caso, Sánchez Flores se mostró profundamente agradecido por el ambiente vivido en su estreno como entrenador local. Destacó que el estadio vitoriano transmite una dureza especial para el visitante, algo que ahora juega a su favor gracias a la evidente comunión entre la plantilla y la afición. Los aplausos tras las recuperaciones de balón son, para el técnico, la prueba de que el mensaje está calando en la parroquia babazorra.
Por lo tanto, el reto inmediato pasa por transformar esas buenas sensaciones en victorias que alejen definitivamente al Deportivo Alavés de los puestos de peligro, confiando en que este punto ante el Villarreal acabe valiendo «de mucho» al final de la temporada.





