Quique Sánchez Flores llega a Mestalla como primer examen en LaLiga

Periodista Deportivo |

Los de Corberán se enfrentan a seis rivales directos en los próximos dos meses con solo seis victorias en veinticinco jornadas: o suman ahora o se juegan la vida al final contra los grandes

El Valencia CF ganó a Osasuna y respiró un poco. Pero el calendario no perdona y el primer escollo ya tiene nombre y morbo: Quique Sánchez Flores, exjugador y exentrenador valencianista, llegará este domingo a Mestalla al frente del Deportivo Alavés después de que Coudet pusiera pies en polvorosa rumbo a River Plate.

Quique dirigirá a los babazorros hasta 2028 y estrenará su etapa en Vitoria precisamente contra su viejo club. A las 21:00 horas del domingo, Mestalla recibirá a un Alavés que viene de perder contra el Levante UD y que debería ser la próxima víctima de un Valencia que lleva tres de las últimas cuatro temporadas peleando por no bajar a Segunda.

Seis rivales directos en ocho partidos: o ahora o nunca

Con solo seis victorias en veinticinco jornadas, el equipo de Carlos Corberán no puede permitirse regalar puntos contra nadie que esté por debajo o cerca en la tabla. El calendario de marzo y abril es una montaña rusa de duelos directos que definirán si el Valencia salva la categoría con margen o se lo juega todo al final contra los grandes.

En marzo hay tres citas clave. El Alavés este domingo, el Oviedo el 14 de marzo (colista que ya ganó en Mestalla esta temporada, así que ojo) y el Sevilla el 21 de marzo en un estadio que ya no intimida tanto como antes. Si el Valencia llega a Fallas con puntos en el bolsillo, podrá respirar. Si no, el final de temporada será un infierno.

En abril la cosa no mejora. El Celta visitará Mestalla el primer fin de semana (rival que lucha por Europa, regalo envenenado), pero luego vienen los que de verdad importan: Elche entre semana, Mallorca fuera y Girona en casa. Tres finales consecutivas contra equipos que también necesitan los puntos.

Si el Valencia se lleva a esos duelos la salvación sin resolver, el final de temporada puede ser de infarto. El aviso está dado.