El mercado del Almería se atasca por Édgar. El defensor vuelve a Andalucía y ya le buscan un nuevo destino.
Con el balón parado hasta 2026, el foco se desplaza al despacho. El mercado de invierno asoma como una oportunidad para ajustar piezas en una plantilla potente (marcha cuarto en la Hypermotion), aunque aún irregular.
En ese contexto aparece un nombre inesperado. Edgar González regresará antes de tiempo tras una cesión fallida en el Hajduk Split, más por ausencia de minutos que por rendimiento. En Andalucía ya le buscan un nuevo destino.
La inyección millonaria de Al-Khereiji solo servirá para sellar deudas arrastradas. Para fichar, habrá que dar salidas.
Un negocio fallido
Los indálicos adquirieron a González en 2023 a cambio de 4,5 millones de euros al Betis. Tras dos temporadas, el defensor no dio la talla y enseguida salieron a buscarle un nuevo equipo.
Allí apareció el Hajduk Split. Sin embargo, apenas tuvo continuidad. Ocho partidos, unos 600 minutos y cero protagonismo europeo en un proyecto liderado desde los despachos por Ivan Rakitic.
El regreso no garantiza nada. Edgar ya salió en verano por falta de espacio y el escenario deportivo en Almería no ha cambiado lo suficiente como para imaginar un giro radical. Por eso su futuro apunta a otro destino. El FC Andorra y Portugal emergen como opciones para una nueva cesión.
Con contrato hasta 2028, el club tiene margen para decidir.

El atasco del mercado frena al Almería
La hoja de ruta del Almería es clara y no admite rodeos. Rubi quiere pólvora arriba y desborde por fuera, dos perfiles clave para atacar el ascenso, pero el límite salarial obliga a abrir antes la puerta de salida.
En ese embudo aparece Édgar González, convertido en el primer nombre propio del descarte. Su retorno complica la maniobra y, si no encuentra destino rápido, puede frenar las llegadas que el equipo necesita para no volver a tropezar en una Segunda que castiga cualquier titubeo.
Koné, otro bloqueo para Al-Khereiji
Ibrahima Koné sigue siendo una anomalía en el Almería, un delantero invisible con contrato en vigor y futuro bloqueado. Llegó como relevo de El Bilal por 7,5 millones, debutó en Primera y entre lesiones, descenso y cesiones perdió el tren, hasta quedar atrapado en un limbo caro y silencioso.
Ahora, con el mercado abierto, el club busca una salida que alivie masa salarial aunque duela en lo económico, porque mantenerlo hasta 2028 sería prolongar un error que ya pesa demasiado en la planificación rojiblanca.





