El extremo vasco es más peligroso fuera de casa aprovechando los espacios y su velocidad, pero necesita afinar la puntería para dar el salto definitivo
Jon Morcillo volvió a casa y respondió. El extremo vasco del Almería regresó al Nuevo Mirandilla como visitante y repitió el nivel que le valió el calificativo de Maradona de Cádiz en su anterior actuación allí, pero fue en Albacete donde volvió a demostrar por qué el club rojiblanco tanto confió en él. Determinante en el desarrollo del partido, dio el pase de gol del empate y falló otro tanto cantado que habría redondado una noche casi perfecta.
El Maradona de Cádiz ha vuelto. Y el Almería lo necesitaba.
Más peligroso fuera de casa
Su forma de entender el fútbol le beneficia especialmente cuando el equipo juega lejos del Mediterráneo. Cuando el Almería vive de las transiciones y los espacios, Morcillo aparece en su versión más desequilibrante. En Albacete, con el rival en bloque defendiendo la ventaja, fue el único capaz de romper líneas: encaraba, desbordaba y abría huecos por su banda con una marcha más que sus compañeros. Mientras el resto del equipo se perdía en mil toques sin profundidad, el extremo vasco tomaba la decisión correcta con el balón.
Muy motivado al medirse a su pasado reciente, sacó todo su arsenal ofensivo al servicio de un Almería que confía en que encuentre la regularidad que le falta para ser determinante de manera consistente.
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La continuidad, el gran reto
Los apagones de Morcillo no son nuevos. Como suele ocurrir con los futbolistas que dependen de la inspiración para rendir al máximo nivel, la continuidad es su asignatura pendiente. Todo lo demás lo tiene: calidad técnica, descaro para encarar, velocidad para desequilibrar y visión de juego para encontrar al compañero en el momento adecuado. El gol de Arribas nació de una jugada suya que rozó la categoría de obra de arte.
Rubi supo gestionar bien su presencia en Albacete, administrando la carga emocional de un partido con mucha presión personal para el jugador. El técnico acertó y Morcillo le respondió con su mejor versión.
Un extremo de otra categoría
No hay nada nuevo para el seguidor rojiblanco en ver a Jon Morcillo tirado a la banda dispuesto a encarar como los extremos de toda la vida. Su descaro y su calidad le dan al equipo ese plus que solo tienen los aspirantes al ascenso que cuentan con futbolistas desequilibrantes en plantilla.
La opinión generalizada en el entorno del club es que Morcillo brillaría incluso más en Primera División, donde los marcajes no son tan estrechos y hay un segundo más de margen para ejecutar. Por ahora, Cádiz y Albacete han sido testigos de lo que puede llegar a dar. El siguiente paso es afinar la puntería. Está a un paso de la cima y todo indica que llegará, porque juega rodeado de talento y en un proyecto que cree en él.





