El club rojiblanco redefine su estructura económica en Segunda tras el recorte audiovisual y la inyección directa de su presidente
La UD Almería ha aprobado el presupuesto para la nueva temporada con un ajuste profundo de sus cifras. El cierre de cuentas deja pérdidas cercanas a los 40 millones de euros, una situación que obliga al club a cambiar de etapa tras el descenso. La entidad entra en un escenario de contención económica y redimensionamiento estructural. No hay margen para la inercia.
El impacto del descenso ha sido inmediato. Menos ingresos. Menor capacidad operativa. Y una necesidad urgente de adaptar gastos a la nueva categoría. El club asume que el modelo de LaLiga EA Sports ya no es aplicable. Y que competir en Segunda División exige otra lógica financiera.
El mensaje es claro. Ajustar ahora para no hipotecar el futuro.
Mohammed Al-Khereiji sostiene la viabilidad del proyecto con una inyección cercana a 30 millones de euros
El papel del presidente, Mohammed Al-Khereiji, ha sido decisivo. El máximo responsable de la propiedad ha tenido que aportar alrededor de 30 millones de euros para cubrir el agujero generado en el último ejercicio. Sin ese respaldo directo, el impacto financiero habría sido mucho más severo para la UD Almería.
La inyección permite estabilizar la tesorería. Cumplir compromisos. Y evitar una situación de riesgo estructural. Pero también marca una línea clara. No es un modelo sostenible a largo plazo. Es una solución de transición.
Desde el club se asume que el nuevo proyecto debe caminar hacia el equilibrio. Menos dependencia del propietario. Más control del gasto. Y una estructura coherente con los ingresos reales de la categoría.

El recorte televisivo obliga a ajustar plantilla y gasto para construir un proyecto sostenible en Segunda División
Uno de los factores clave del ajuste es el desplome de los ingresos audiovisuales. El descenso implica una reducción drástica en el reparto televisivo. El denominado pago paracaídas amortigua parcialmente el golpe. Pero no lo neutraliza. La televisión deja de ser el pilar central del presupuesto.
Este nuevo escenario obliga a actuar sobre el principal capítulo de gasto. La plantilla. El coste salarial debe reducirse de forma significativa. La planificación deportiva pasa a ser más conservadora. Menos riesgo. Más control. Y decisiones alineadas con la realidad económica.
El objetivo inmediato no es solo competir. Es estabilizar las cuentas. Evitar que las pérdidas se repitan. Y construir un modelo sostenible que permita crecer sin poner en peligro la viabilidad del club.
La aprobación del presupuesto deja un mensaje nítido. La UD Almería entra en una etapa de ajuste profundo. Con el respaldo de su presidente. Pero con la obligación de adaptarse rápido a una realidad mucho más exigente. El futuro pasa por el equilibrio.





