Un Almería sólido, eficaz y cada vez más temible en casa encadena su quinta victoria seguida con un 3-0 que deja al Cádiz muy tocado
El Almería Stadium volvió a ser un fortín imposible de traspasar. El UD Almería firmó su quinta victoria consecutiva como local tras un 3-0 contundente ante un Cádiz CF que se disparó en errores groseros y acabó desbordado. El equipo de Rubi, ya mejor local de la categoría, muestra crecimiento, colmillo y un punto físico admirable, mientras que los gaditanos encadenan una racha muy preocupante: solo un triunfo en sus últimos ocho partidos.
Dos fallos del Cádiz abren un partido que prometía equilibrio pero se torció muy pronto
El choque arrancó con expectativas de partido grande: uno de los conjuntos más goleadores contra el segundo menos goleado. Pero el plan gaditano saltó por los aires al cuarto de hora. La ausencia de Kovacevic se notó demasiado y un error inexplicable de Pelayo, entregando la pelota a Thalys en salida, puso el 1-0. El brasileño definió con calma ante Aznar, que poco podía hacer.
Hasta entonces el Cádiz había amenazado más: De la Rosa rozó el gol en un mano a mano y luego Suso, Diarra y Ocampo tuvieron opciones de empatar. Pero el Almería castigó cada fallo. Con Embarba profundo en banda y Arribas generando líneas de pase por dentro, los rojiblancos empezaron a encontrar espacios. El mediapunta probó dos veces a Aznar y Bonini lo hizo de cabeza justo antes del descanso. El meta cadista sostuvo a su equipo como pudo.

Un penalti repetido, el desplome amarillo y un golazo de Embarba cierran la tarde
El Cádiz salió mejor en la reanudación, con más balón y algo más de intención, pero sin convertir ese dominio en peligro real. El Almería, en cambio, supo esperar para golpear otra vez. Un salto de García Pascual con las manos separadas terminó en penalti tras la revisión del VAR. Aznar detuvo el lanzamiento inicial de Arribas, pero la acción se repitió por invasión. En el segundo intento, el ’10’ rojiblanco no falló: 2-0 y golpe psicológico definitivo.
A partir de ahí, el Cádiz se diluyó. El Almería creció, aceleró y encontró premio a balón parado: una falta perfecta de Embarba desde la frontal selló el 3-0 y certificó su exhibición particular. Un cierre impecable para un equipo que ya intimida en casa.




