Un fallo judicial permite al Antiguoko, club convenido con el rojiblanco, captar talento sin restricciones territoriales.
El fútbol formativo en Euskadi estrena marco jurídico tras el pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. La sentencia respalda al Antiguoko en su pulso contra la norma de la Diputación Foral de Gipuzkoa que restringía la libre elección de club en categorías benjamín y alevín.
El fallo abre un nuevo tablero en la captación de talento. Desde ahora, el histórico club donostiarra podrá incorporar jugadores más allá de los límites de su municipio, un cambio con efecto dominó en la estructura de cantera. La resolución altera por completo las dinámicas competitivas.
La decisión se extiende al resto de equipos guipuzcoanos, como el Eibar y el Real Unión, y reaviva el debate sobre el modelo vigente. En la capital, la Real Sociedad queda en el centro de la conversación, señalada por quienes entendían que el marco anterior le resultaba favorable.
El fallo que sacude la captación en Gipuzkoa
La orden foral, aprobada en mayo de 2024, obligaba a los niños de entre 6 y 12 años a competir únicamente en el club de su municipio de residencia o escolarización.
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Esta limitación alteraba de raíz la configuración de muchas canteras y afectaba de lleno al Antiguoko, entidad con convenio firmado con el Athletic Club hasta 2030 y una escuela que ronda los 150 alumnos. Hasta la entrada en vigor de la norma, cerca de medio centenar de esos jóvenes procedían de fuera de Donostia.
El pulso institucional incluyó inspecciones y seis multas económicas impuestas por la Diputación, todas ellas recurridas con éxito por el club. El fallo judicial desmonta el armazón de la regulación al considerar que las restricciones territoriales carecen de motivación y justificación suficiente.
El derbi también se juega en la base
El nuevo escenario abre un abanico inmediato: si el Antiguoko amplía su radio de captación, el Athletic ensancha de forma indirecta su red de talento futuro. La cantera rojiblanca gana oxígeno en la carrera por detectar promesas antes que nadie.
En la Real Sociedad, el movimiento se observa con lupa y creciente suspicacia hacia la entidad convenida. El mapa del fútbol base vasco cambia de forma y lo hace con una sentencia que marca época.





