Jesús Areso ante la hora de la verdad: el momento de demostrar el porqué de su fichaje

Periodista Deportivo |

El lateral navarro pierde fuelle en la rotación de Valverde mientras Gorosabel y Lekue ganan terreno en la banda derecha

La demarcación de lateral derecho en el Athletic Club se ha convertido en un auténtico rompecabezas para Ernesto Valverde. A diferencia de otras posiciones donde los cambios responden a lesiones, en la banda diestra el «baile de nombres» obedece estrictamente a una cuestión de rendimiento y confianza. Tras el adiós de Óscar de Marcos, el club realizó una apuesta económica fortísima por Jesús Areso, abonando los doce millones de euros de su cláusula al Osasuna. Sin embargo, transcurridos seis meses de competición, el de Cascante atraviesa su momento más delicado: su impacto en el equipo es residual y la sombra de la duda planea sobre su adaptación al estilo de Lezama.

Areso arrancó el curso como titular indiscutible, pero su estrella se ha ido apagando nítidamente. El propio futbolista admitió en noviembre que le cuesta encajar en un esquema que no le permite percutir en ataque con la misma libertad que disfrutaba en El Sadar. Los datos son fríos y preocupantes: a pesar de sus 26 años y su despliegue físico, no solo ha carecido de incidencia ofensiva, sino que sus lagunas defensivas han penalizado al equipo. Esta involución ha provocado que Valverde reparta los minutos de forma casi salomónica, dejando a Areso en un segundo plano que nadie imaginaba cuando se firmó su contrato por cinco temporadas.

El «sorpasso» de Gorosabel y la fiabilidad eterna de Iñigo Lekue

Mientras Areso busca su sitio, Andoni Gorosabel ha aprovechado la coyuntura para recortar distancias. El guipuzcoano, que llegó libre tras su paso por el Alavés, ya suma casi las mismas titularidades que el navarro y muestra una tendencia al alza en este inicio de 2026. El contraste es evidente: mientras Areso encadena tandas de partidos sin ser de la partida incluyendo los últimos duelos ante Valencia, Levante y la Real Sociedad, Gorosabel se asienta como la opción más equilibrada para el técnico extremeño.

A esta ecuación hay que sumar a Iñigo Lekue, el eterno «comodín» que vuelve a demostrar por qué sigue siendo indispensable. Lekue no solo ha participado en la rotación del lateral derecho, llegando a ser titular en citas de máxima presión como la ida de las semifinales de Copa, sino que su polivalencia le permite tapar huecos en la izquierda o incluso en el eje de la zaga. Que un veterano acostumbrado a la segunda unidad termine adelantando en momentos clave a un fichaje de doce millones genera una profunda perplejidad en la grada de San Mamés.

Una radiografía de minutos que refleja la crisis de confianza de Valverde

La comparativa con la otra banda es demoledora para el lateral derecho. Yuri Berchiche, a sus 35 años y habiendo superado cuatro lesiones musculares este curso, acumula más de 2.000 minutos, superando con creces los 1.675 de Areso y los 1.290 de Gorosabel. La falta de un dueño fijo en la derecha penaliza la estabilidad defensiva de un Athletic que necesita que sus fichajes den un paso al frente de forma inmediata.

Con el equipo acuciado por la necesidad de resultados y una imagen colectiva que recuperar, el crédito de Areso empieza a agotarse. El lateral navarro tiene ante sí el reto de demostrar que puede ser el heredero de De Marcos y que su fichaje no fue un error de cálculo. De lo contrario, la dirección deportiva podría verse obligada a replantear la posición el próximo verano, especialmente con jóvenes como Hugo Rincón fogueándose en el Girona y pidiendo paso para el futuro.