El equipo de Valverde reacciona a tiempo en el Tartiere y revive en la tabla en una temporada con más sombras que luces.
El Athletic Club camina sobre el alambre, prisionero de partidos que se resuelven por detalles. En Oviedo salió cruz para el rival y cara para los rojiblancos, en una tarde espesa que solo se agitó tras el descanso. La reprimenda de Ernesto Valverde surtió efecto y el equipo reaccionó con orgullo.
No fue un duelo que parezca significar un punto de inflexión, pero sí de los que forjan carácter. Sin brillo ni alardes, el Athletic rascó tres puntos ante el colista que saben a oro: se aleja del descenso y queda a cuatro de Europa. Victoria de pico y pala, de las que sostienen temporadas.
Con 9 triunfos y 11 derrotas en el balance, la irregularidad invita a bajar el volumen y subir el trabajo. La consigna es clara: pies en el suelo para que la ilusión no se transforme en presión. El silencio de la plantilla ratifica el nuevo método Valverde en este tramo de la campaña.
Las dos caras de una vertiginosa temporada
Dos semanas después de que Jon Uriarte señalara la permanencia como meta prioritaria, el discurso empieza a quedarse corto en Bilbao. El Athletic Club ha vuelto a asomarse al balcón europeo y la ambición, aunque contenida, ya late en el entorno.
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El equipo de Valverde, que coquetea con el doble filo, ha tardado cinco meses en enlazar dos triunfos ligueros, algo que no lograba desde aquel arranque ilusionante ante Sevilla, Rayo y Betis. Entonces miraba a todos desde arriba; hoy, en otro contexto, vuelve a tener Europa a tiro.
El lastre sigue siendo la irregularidad: 9 victorias y 11 derrotas dibujan una montaña rusa que impide asentarse. Con destellos como los liderados por Oihan Sancet y tropiezos difíciles de explicar, el vestuario opta por el silencio y el trabajo hasta encadenar una racha que convierta la ilusión en realidad.
La batalla por la sexta plaza se incendia
La pelea por la sexta y séptima plaza cotiza a la baja en puntos, pero al alza en aspirantes: seis equipos comprimidos en apenas cinco unidades convierten cada fin de semana en una reválida. En Bilbao, el “partido a partido” no es consigna vacía, es instinto de conservación.
Con 31 puntos, el Athletic se sitúa a tres del Celta (7º) y a cuatro del Espanyol (6º), la brecha más estrecha en mes y medio. Las palabras de Valverde postriunfo en Asturias sonaron a desahogo: “Sabemos lo que valen estos tres puntos”.





