La llegada de Joseba Elguezabal a Lezama abre una nueva etapa en el modelo físico del Athletic Club
El Athletic Club ha dado un paso inesperado en su apuesta por el alto rendimiento con la incorporación de Joseba Elguezabal, masajista personal de Tadej Pogacar durante seis años en el UAE Team Emirates. La decisión sorprendió a la afición porque el club ya contaba con seis fisioterapeutas, pero la operación responde a una estrategia clara dirigida por Iñigo San Millán, responsable de Alto Rendimiento, que coincidió con Elguezabal en el equipo ciclista y conoce bien su metodología. La firma se cerró el tres de diciembre después de que el profesional se desvinculara del UAE.
El fichaje supone un cambio notable en la estructura física del primer equipo. Elguezabal formó parte del núcleo que acompañó a Pogacar en algunos de los mayores éxitos de su carrera. Fue parte del equipo que lo impulsó hacia cuatro victorias en el Tour y un Giro, una experiencia que el Athletic entiende como un valor diferencial. La intención es que su intervención aporte un enfoque más preciso al proceso de recuperación y optimización del esfuerzo, una adaptación del ciclismo aplicada ahora al fútbol.
Su llegada también conecta con la idea de ampliar el enfoque multidisciplinar del club. El Athletic quiere integrar perfiles que proceden de contextos deportivos diferentes. Esa mezcla busca ampliar la capacidad para personalizar cargas, acelerar recuperaciones y prevenir lesiones. El club valora especialmente la capacidad de Elguezabal para interpretar pequeños detalles en el estado del deportista y anticipar molestias antes de que se conviertan en problemas reales.
La trayectoria personal de Elguezabal explica por qué su perfil encaja en el proyecto
Elguezabal, nacido en Gatika, tiene cuarenta y cuatro años y una historia profesional poco común. Empezó como ciclista amateur, trabajó como portero de discoteca durante varios años y encontró su camino en el masaje deportivo después de un encuentro casual que lo llevó al equipo Seguros Bilbao. Desde allí construyó una carrera que lo situó en la élite del ciclismo mundial.
Su relación con Pogacar trascendió lo estrictamente profesional. El propio Elguezabal explicó que entre ambos existía una confianza profunda, un vínculo que se mantuvo durante los entrenamientos, las grandes vueltas y las fases más duras de recuperación. Esa combinación de sensibilidad personal y rigor técnico es lo que ha llamado la atención del Athletic. San Millán entiende que ese enfoque humano es un complemento esencial para un equipo que compite cada semana en contextos de máxima tensión.
Cómo puede influir su método en el primer equipo
El plan del club es integrar sus rutinas dentro del día a día del grupo. Su experiencia permitirá ajustar sesiones de recuperación, mejorar la respuesta muscular y aplicar técnicas que han demostrado eficacia en deportes con cargas extremas. La idea no es sustituir el trabajo existente, sino enriquecerlo con una mirada distinta y más afinada en la gestión individual del jugador.

Un fichaje poco habitual que refleja ambición y búsqueda de nuevas soluciones
En un momento en el que la exigencia física crece cada temporada, el Athletic apuesta por perfiles capaces de innovar dentro del cuerpo técnico. La llegada de Elguezabal no responde a una necesidad urgente, sino a una convicción estratégica: sumar conocimiento procedente de disciplinas donde la preparación física es un pilar absoluto. El club considera que su incorporación abre un camino interesante hacia modelos más personalizados, más preventivos y más cercanos a la élite científica del deporte.





