El Athletic fue minimizado por la Real en los dos partidos de la serie y es un justo finalista. “El vestuario es un funeral”, afirmó Iñaki Williams.
Los leones no rugieron nunca. El conjunto de Valverde volvió a dejar en Gipuzkoa la misma imagen que ya había ofrecido en San Mamés: un equipo plano, sin filo ni imaginación en los metros finales. Sin remates entre palos ni amenaza ofensiva, el triunfo se transformó en una utopía a lo largo de los 180 minutos.
La Real Sociedad impuso su ley en los dos asaltos de la semifinal y justificó con fútbol su billete a la final. El conjunto de Matarazzo manejó la eliminatoria con autoridad y redujo el horizonte rojiblanco a la Liga. Del sueño de pelear en cuatro frentes al Athletic le queda asegurar su plaza de Europa.
Ernesto Valverde entra en un tramo decisivo de su tercera etapa en Lezama, un periodo que marcará el verdadero juicio a su proyecto deportivo. Mientras tanto, Jon Uriarte completa su primer año al frente del club con una gestión económica firme, aunque el rendimiento del primer equipo abre interrogantes.
Un vestuario en silencio
La eliminación dejó un vestuario golpeado y silencioso. Iñaki Williams no ocultó el mal sabor de boca tras caer ante la Real Sociedad y describió el ánimo del grupo con crudeza: “Es un funeral. Estamos jodidos”.
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El capitán rojiblanco también analizó la polémica del posible penalti, restándole peso al debate arbitral. Para Williams, la clave estuvo en la falta de mordiente ofensiva: sin remates a portería es imposible aspirar a ganar. “No estuvimos a la altura en ninguno de los dos partidos”, se sinceró Iñaki.
Dudas con el VAR y fuerte autocrítica
El Txingurri mantuvo un tono contenido tras el derbi, aunque dejó entrever su desconcierto por el penalti señalado a favor de la Real Sociedad en el minuto 87 que sentenció la serie. El técnico explicó que, cuando el árbitro acudió al monitor, nadie en el banquillo tenía claro qué estaba revisando.
En ese contexto, el extremeño no eludió la autocrítica: el Athletic generó poco y le faltó claridad en ataque para poner realmente en aprietos a su rival: “Nos ha faltado generar más y tener más posibilidades de marcar”.
Alegría 100% txuri-urdin
El derbi en Anoeta volvió a recorrer ese camino tan reconocible en Gipuzkoa: ambiente festivo antes del choque y mucho color en las calles. Pero cuando el balón echó a rodar, la tensión competitiva ocupó su sitio y la grada apretó hasta el final. Los ya habituales cánticos de “Bilbaíno el que no bote” se replicaron hasta el estallido total con el penalti de Oyarzabal. Esta vez, la alegría fue toda blanquiazul.





