El Athletic saca la calculadora y hace números para mirar la tabla de arriba. El partido ante el líder deja buenas sensaciones pese a la derrota.
Entre la noche amarga de Anoeta y el duelo del sábado frente al Barça, en San Mamés algo cambió en el ambiente. Dentro del vestuario rojiblanco se percibió un mensaje claro para evitar que la temporada se descarrile antes de tiempo. Luego del golpazo en la Copa, LaLiga ofrece el último premio.
Quedan once jornadas por delante, más de dos meses y medio de competición en los que el equipo de Valverde sigue anhelando Europa. El Athletic aparece décimo tras el triunfo del Getafe sobre el Betis, aunque el sexto puesto del Celta está a cinco puntos.
Los leones se aferran a las sensaciones del partido ante el Barça como punto de partida. Pero también otros resultados podrían beneficiar a San Mamés: si el Atlético conquista la Copa frente a la Real, el séptimo podría tener billete continental, e incluso el octavo si España mantiene su fortaleza en el ranking UEFA.
La pelea europea se comprime
El Athletic alcanza la jornada 27 con 35 puntos, una cifra que queda lejos de los registros recientes: son 14 menos que el curso pasado y 15 por debajo del anterior. Aun así, la pelea continental sigue al alcance. El séptimo puesto está a solo un punto (hoy lo ocupa el Espanyol).
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El calendario marca cinco partidos en casa (Betis, Villarreal, Osasuna, Valencia, Celta) y seis fuera (Girona, Getafe, Atlético, Alavés, Espanyol y Real Madrid).
El mejor argumento para creer en la reacción del Athletic está en el historial de Valverde cuando la Liga entra en su recta decisiva. En nueve temporadas al mando del banquillo rojiblanco, sus equipos han acostumbrado a acelerar al final: 21 puntos de 33 posibles el curso pasado y otros 21 en 2015-16, además de tres campañas cerradas con 19.
Sin distracciones
Sin Champions desde enero y lejos también de la final de Copa, el equipo rojiblanco concentra toda su energía en la Liga, la competición que ahora marca el rumbo de la temporada. En este nuevo escenario, cada jornada adquiere un valor mayor.
La ventaja para Ernesto Valverde es evidente: llegan semanas limpias para preparar cada encuentro con calma. El cuerpo técnico podrá ajustar detalles, administrar cargas y recuperar activos desde la enfermería. El objetivo sigue vigente.





