El centrocampista y el atacante dan pasos en su recuperación y entrenan con el grupo, pero Valverde los preservaría para el derbi copero.
El Athletic de Ernesto Valverde desembarca en Vallecas con la ilusión de enlazar su cuarta victoria liguera, aunque el panorama ofensivo llega condicionado. Nico Williams continúa al margen tras iniciar un tratamiento específico para su pubalgia y su presencia sigue siendo una incógnita.
Las buenas noticias en Lezama las protagonizaron Álex Berenguer, que reapareció de forma parcial tras cinco partidos fuera, y Mikel Jauregizar, vendado en la rodilla derecha, se dejó ver unos minutos con el grupo. No obstante, el Txingurri optaría por no forzarlos ante el Rayo y tenerlos a pleno para el choque ante la Real.
En ese escenario, los leones visitarán el sábado al franjirrojo, que estrenará césped tras dos partidos fuera de casa.
Athletic pondrá a prueba el césped de Vallecas
Un mes después, Vallecas volverá a abrir sus puertas para un partido oficial. El Rayo recibirá al Athletic en un escenario renovado, con césped nuevo y examen inmediato para el tapete. Los leones serán los encargados de poner a prueba una superficie que ha sido protagonista más por polémicas que por fútbol.
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El deterioro del terreno marcó buena parte del curso, agravado por la exigencia de competir también en Europa y por el cambio de dimensiones entre torneos. Ante Osasuna, se intentó parchear la situación con tepes en zonas castigadas.
Ahora, el club madrileño invirtió cerca de 300.000 euros para sustituir completamente el verde aprovechando un desplazamiento liguero. Sin embargo, la lluvia frustró los plazos y LaLiga suspendió el choque ante el Oviedo por falta de garantías y días después el derbi frente al Atlético se mudó a Butarque.
Estadio renovado, entradas más caras
Con el tiempo dando tregua, Vallecas se declara listo para volver a escena. El estadio franjirrojo presenta una imagen renovada y se prepara para recibir al Athletic en un contexto mucho más estable que el de semanas atrás.
En cuanto a la grada visitante, el Rayo habilitó 143 localidades para la afición rojiblanca. El detalle no pasó inadvertido: el precio asciende a 40 euros, cinco más de lo que abonaron los seguidores de Osasuna en su día. Un matiz económico que también forma parte del ambiente previo.





