El club explica en detalle su preocupación por cánticos recientes y el impacto directo en su imagen institucional y su comunidad de aficionados
El aviso enviado por el Athletic Club a la Herri Harmaila llega como un mensaje firme que busca enfriar ánimos. El correo reconoce el ambiente especial de San Mamés, pero señala que ciertos cánticos cruzaron límites esenciales. El club insiste en que no generaliza, pero sí recalca que actuará ante comportamientos contrarios a sus valores. La entidad recuerda que el respeto siempre ha sido la brújula que guía su estilo y su identidad.
La entidad aclara que no responsabiliza a toda la grada, pero advierte que aplicará sanciones a quienes vulneren el reglamento interno
El comunicado subraya que la inmensa mayoría de la Herri Harmaila anima desde la pasión constructiva, aunque algunos cánticos escuchados frente al Real Madrid encendieron alarmas internas. El club explica que esos insultos no representan su cultura deportiva, ni suman a la energía que el equipo necesita en cada encuentro de Liga. La directiva comparte que su intención no es señalar a todos los aficionados, sino recordar que cada voz puede reforzar o dañar la imagen colectiva del club.
El mensaje adopta un tono sereno pero firme al recordar que existen normas claras en el reglamento interno. Señala también que los insultos reiterados pueden derivar en sanciones económicas que repercuten en la comunidad rojiblanca. La entidad utiliza una metáfora simple: un estadio funciona como un coro, donde cada nota debe acompasar con el resto para crear armonía. La discordia, en cambio, erosiona el ambiente que históricamente ha distinguido a San Mamés, ese espacio simbólico donde la identidad rojiblanca florece en cada partido.

El club insiste en que defenderá sus principios con determinación y recuerda que la grada es un espacio de animación, nunca de insultos
El comunicado enfatiza que el respeto forma parte inseparable del ADN del Athletic Club. La institución remarca que actuará con la misma firmeza que siempre ha demostrado al proteger sus valores. También recuerda que el apoyo incondicional al equipo no necesita expresiones ofensivas; de hecho, pueden volverse en contra del propio club. El mensaje invita a reflexionar sobre el impacto emocional de cada cántico y sobre cómo estos pueden alterar la percepción externa de una entidad centenaria.
La directiva reitera que la Herri Harmaila tiene un papel esencial: impulsar al equipo desde la alegría y la energía positiva. En este cierre, el club pide responsabilidad colectiva y destaca que la animación debe ser un motor, no un foco de conflicto. De esta forma, busca reforzar la idea de que cada partido es una oportunidad para mostrar la esencia cultural que caracteriza a su afición.





