El Athletic afronta el inicio de temporada con una defensa en cuadro y todas las miradas puestas en Aymeric Laporte
La temporada arranca en Bilbao como esas noches de tormenta en las que sabes que el paraguas no basta. Con Egiluz fuera por rotura de cruzado, Paredes entre algodones y Yeray sancionado por dopaje, la defensa del Athletic se sostiene únicamente en Dani Vivian, el último centinela en pie. En plena cuenta atrás para recibir al Sevilla en San Mamés, la dirección deportiva ha encendido todas las alarmas, fichar un central ya no es una opción, sino un salvavidas.
En esa búsqueda, el nombre de Aymeric Laporte surge como un eco familiar y salvador. Su regreso sería más que un ajuste táctico, una pieza de jerarquía para una plantilla que, entre el vértigo de la Champions y la presión liguera, necesita certezas como el pan.

Señales desde Arabia: Laporte, cada vez más cerca
En Riad, la noticia ya parece un secreto a voces. El periodista saudí Alhazza Mutab confirma que la etapa de Laporte en el Al-Nassr está prácticamente clausurada. Su entrenador, Jorge Jesús, lo dijo sin rodeos, no cuenta con él. Mientras tanto, Mikel González maneja los hilos desde Bilbao con la discreción de un ajedrecista que sabe que un movimiento precipitado puede costar la partida, mientras el propio Laporte presiona para que el acuerdo avance.
Formado en Lezama y forjado en la Premier, el central ve en este regreso algo más que un simple cambio de club, un retorno emocional a sus raíces. Para el Athletic, su fichaje sería un golpe de autoridad, una jugada que combina urgencia, nostalgia y pragmatismo en un solo gesto. A veces, las mejores soluciones no hay que buscarlas lejos, sino en quienes nunca dejaron de pertenecer del todo.
El laberinto saudí: contratos que atan y esperanzas que tiran
El verdadero obstáculo está lejos del césped. Laporte está atrapado en una red burocrática tejida a tres manos, un contrato deportivo con el Al-Nassr, un acuerdo de imagen con la Liga Saudí y un vínculo financiero con el Fondo Soberano PIF, que maneja los sueldos más elevados del campeonato. Esta triple atadura convierte su salida en una operación lenta, sujeta además al peculiar calendario mediático saudí, que utiliza cada traspaso como herramienta de propaganda.
Aun así, en Bilbao no pierden la fe. El club confía en que el deseo compartido del jugador y la entidad rompa este laberinto de cláusulas. Si la operación cristaliza antes del debut ante el Sevilla, Laporte no solo reforzará una defensa en cuadro, su regreso sería una declaración de intenciones, un mensaje de que el Athletic no está dispuesto a resignarse. Porque en San Mamés, pocas cosas levantan más esperanza que ver volver a uno de los suyos.


