Maroan, Villalibre y Martón: El laberinto del gol y la crisis de confianza en Lezama

Periodista Deportivo |

La apuesta por el fichaje de Maroan reabre la herida sobre la falta de oportunidades para los delanteros de la casa en el proyecto de Uriarte

El Athletic Club ha salido del Coliseum con algo más que una derrota por 2-0 ante el Getafe CF; ha salido con un incendio dialéctico en torno a su delantera. La gestión de los «nueves» bajo el mandato de Jon Uriarte y la ejecución técnica de Ernesto Valverde están bajo una lupa implacable. La gran pregunta que recorre Bilbao es por qué se ha recurrido al fichaje de Maroan mientras futbolistas como Asier Villalibre o Javier Martón fueron descartados o relegados sin haber gozado de una secuencia real de partidos para demostrar su talento en el primer equipo.

La crítica es feroz: se percibe una contradicción flagrante al sentenciar que ciertos canteranos «no sirven» cuando ni por asomo han tenido la continuidad necesaria para adaptarse al juego de posición del equipo. Esta falta de oportunidades contrasta con la llegada de incorporaciones externas que, de momento, no han demostrado ser esa figura diferencial que justifique el ostracismo de los delanteros formados en Lezama. La sensación de que el club se está conformando con la supervivencia y ha perdido la garra para apostar por lo propio alimenta un clima de escepticismo sobre la ambición real del proyecto actual.

Falta de pegada y dudas en la gestión: El enigma del «9»

Este debate sobre la delantera no es aislado, sino que refleja una crisis de puntería que frena al Athletic en los momentos clave. La capacidad de remate parece haber desaparecido, haciendo que la ausencia de un «9» de referencia sea aún más sangrante en partidos donde el equipo domina pero no concreta. Las transiciones se vuelven pesadas y previsibles cuando no existe una amenaza real en el área que fije a los centrales rivales.

La reaparición de Nico Williams Jr. tras su pubalgia fue el único rayo de esperanza en Madrid, pero el equipo no puede fagar todo su caudal ofensivo a la inspiración individual de un extremo que todavía busca su tono para el Mundial. Si el Athletic quiere pelear por Europa con exigencia, debe resolver el enigma de su delantera: o se confía de verdad en el talento de casa dándole minutos de calidad, o los fichajes como el de Maroan seguirán viéndose como parches en un equipo que parece haber olvidado cómo generar sus propios goleadores.