Galarreta:“Cuando marcas y ayudas al equipo, sale toda esa rabia que llevas dentro”

Periodista Deportivo |

El eibartarra admite un mes cargado de presión y celebra un empate liberador ante la Real Sociedad

El empate en el derbi dejó sensaciones encontradas en San Mamés, pero una certeza clara en el vestuario del Athletic: el equipo necesitaba soltar lastre. Íñigo Ruiz de Galarreta puso voz a ese sentimiento tras firmar el tanto del 1-1 con una acción de enorme calidad individual. “Veníamos de un mes muy difícil, con mucha tensión dentro”, reconoció el centrocampista, reflejando el clima que arrastraba el grupo.

El partido tenía un peso especial más allá de la clasificación. “Era importantísimo para nosotros”, insistió. El Athletic, pese a las dudas recientes, salió con intención. “En la primera parte hemos estado bien. Ellos han tenido alguna ocasión clara, pero nosotros también hemos llegado con peligro”, explicó el eibartarra.

Un segundo tiempo abierto y un gol nacido del impulso

Tras el descanso, el encuentro se desordenó. La urgencia empujó al Athletic a asumir riesgos. “Con la necesidad que teníamos, hubo momentos en los que el equipo se partió”, admitió Galarreta. Aun así, el empuje emocional acabó siendo determinante. El empate llegó y, durante algunos minutos, incluso se intuyó la opción de algo más.

La jugada del gol fue pura intuición. “No sabía ni lo que hacía”, relató con franqueza. “Me vi entrando al área, me la acomodé a la derecha y tiré. Ni pensé que estábamos con uno más”. El regateo previo y la definición resumieron un gesto tan técnico como visceral.

Más que un punto, un desahogo colectivo

Para Galarreta, el valor del gol va más allá del marcador. “Cuando marcas y ayudas al equipo, sale toda esa rabia que llevas dentro”, explicó. El tanto sirvió para canalizar semanas de frustración y devolver algo de calma al entorno rojiblanco.

El Athletic encontró también sostén en la portería, con una actuación decisiva de Unai Simón, fundamental para mantener al equipo con vida en los momentos más delicados. El derbi no cerró heridas, pero sí dejó una sensación distinta. En medio de un periodo exigente, el Athletic volvió a sentirse competitivo y, sobre todo, más ligero.