El capitán rojiblanco avanza en su recuperación y vuelve a entrenar en solitario mientras el club mantiene la cautela
Buenas noticias para los aficionados rojiblancos. Apenas han pasado unas semanas desde que Iñaki Williams cayó lesionado en la Champions y el capitán ya ha vuelto a pisar césped y a correr en Lezama. Tres frases y una sensación clara: el regreso no está lejano y la evolución es positiva.
La lesión llegó el 22 de octubre, en un choque europeo contra el Qarabag, cuando el delantero pidió el cambio en el minuto 38 después de notar un pinchazo en la parte interna de la pierna derecha. El parte médico habló de “lesión muscular severa en el aductor largo con afectación tendinosa”, una descripción que encendió las alarmas en un Athletic Club que depende del ghanés para muchas fases ofensivas del juego. Aunque no se dieron plazos oficiales, las previsiones internas apuntaban a cerca de dos meses fuera de los terrenos de juego.
Y ahora llega el primer paso importante: Iñaki Williams ha retomado la carrera continua en el exterior de Lezama. Lo ha hecho acompañado de Xabi Clemente, el preparador físico responsable de la readaptación, y lo ha mostrado él mismo en redes sociales, con un mensaje simple y optimista: “Soon”, acompañado de un icono de baile. Las imágenes muestran confianza, buen gesto de carrera y la sensación de que el cuerpo responde.
Una baja que se ha notado en el ataque rojiblanco
La ausencia del capitán ha dejado un hueco difícil de llenar. Aunque Ernesto Valverde ha probado alternativas con Gorka Guruzeta, Nico Williams, Iker Muniain o incluso cambios de sistema, la figura de Iñaki es un pilar en el plan ofensivo del equipo: presión alta, rupturas al espacio, desmarques constantes y una capacidad casi única para estirar defensas.
En partidos recientes, el Athletic Club ha generado ocasiones, pero le ha costado rematar encuentros o castigar con profundidad en los metros finales. El regreso del delantero daría aire al equipo justo cuando se acerca el tramo de calendario donde los puntos pesan más y las piernas empiezan a sufrir el desgaste acumulado.
No solo es una cuestión de goles; Iñaki es un factor emocional. Su presencia contagia energía, obliga al rival a replegar más y eleva la autoestima del grupo. Por eso, cada paso en su recuperación es recibido como un pequeño triunfo.

Plan de regreso: correr hoy, balón mañana y retorno con prudencia
Aunque las sensaciones son buenas, el club mantiene su política habitual: prudencia, cero plazos oficiales y sin acelerar fases. Ahora mismo, el delantero trabaja en solitario, con carrera continua y ejercicios de readaptación. El siguiente paso será tocar balón, aumentar la carga y entrar progresivamente en tareas grupales antes de recibir el alta.
Una cosa está clara: el jugador se siente fuerte y motivado. Al compartir el vídeo en redes, envió un mensaje silencioso a la afición: las ganas están intactas y el proceso avanza. Si la evolución sigue por este camino, diciembre podría ser una ventana realista para su retorno, aunque la decisión será médica, no emocional.
Un capitán que no descuida el liderazgo, ni lesionado
Incluso fuera del césped, Iñaki Williams sigue presente en el vestuario. Ha acompañado entrenamientos, partidos y sesiones de vídeo, participando como capitán en análisis y conversaciones con los compañeros más jóvenes. Para muchos, el delantero es un ejemplo: profesional, disciplinado y siempre cerca del grupo, incluso en momentos complicados.
En un equipo tan marcado por la identidad y la pertenencia, la figura del capitán es más que un futbolista que marca goles. Su regreso no solo tiene impacto deportivo: también tiene impacto emocional, simbólico y competitivo.




