La convocatoria de Jagoba Arrasate ofrece minutos, escaparate y alivio competitivo a un delantero que busca sitio en el Athletic
Urko Izeta necesitaba una chispa para recuperar impulso. La Euskal Selekzioa se la ha ofrecido. Y el Athletic Club mira con atención esta oportunidad inesperada. El delantero rojiblanco entra en la lista de Jagoba Arrasate para el amistoso benéfico frente a Palestina, un partido que llega en un momento clave para su temporada.
Sin protagonismo en los planes de Ernesto Valverde, la llamada de la selección vasca funciona como un respiro competitivo, un escenario para demostrar que merece minutos y un recordatorio de que su crecimiento no está detenido. Izeta vive este parón con más ilusión que descanso.
La Euskal Selekzioa confía en Izeta en un parón repleto de cambios y lleno de presencia rojiblanca
La convocatoria ofrecida por la Federación Vasca de Fútbol sufrió varios cambios respecto a la lista inicial. Arrasate decidió llamar a Urko Izeta (Athletic), Pablo Ibáñez (Alavés) y Jorge Herrando (Osasuna) para sustituir a Aritz Elustondo, Iván Martín y Borja Sainz. Con ello, el peso rojiblanco es aún mayor: el Athletic aporta siete de los 22 jugadores citados.
Figuras como Andoni Gorosabel, Iñigo Lekue, Mikel Jauregizar, Iñigo Ruiz de Galarreta, Nico Serrano, Gorka Guruzeta y el propio Izeta representan el bloque más numeroso de la lista. La Real Sociedad aporta cuatro futbolistas y el combinado completará la convocatoria con jugadores de Alavés y Osasuna.
Arrasate, que compaginará este amistoso con su trabajo en el RCD Mallorca, ve en Izeta un perfil útil: físico, movilidad y capacidad de atacar espacios. En un duelo que busca visibilidad y solidaridad, el delantero tendrá una oportunidad real de exhibirse ante un estadio que espera una entrada significativa para un partido cargado de simbolismo.
Izeta intenta aprovechar un escaparate que contrasta con su escasez de minutos en el Athletic Club
La historia reciente de Izeta es una mezcla de paciencia, frustración y convicción. Tras brillar la pasada temporada en el CD Mirandés, rechazó ofertas de Segunda División y del extranjero para cumplir su sueño de triunfar en el Athletic. Su decisión fue valiente: prefería competir por un puesto en casa antes que ser titular garantizado lejos de San Mamés.
Sin embargo, el curso no le ha dado el protagonismo esperado. Quedó fuera de la lista de Champions League, algo que lo golpeó tanto en lo personal como en lo profesional. Y aunque las lesiones de la plantilla rojiblanca abrían una puerta, Valverde decidió antes utilizar un mediocampista como falso delantero que recurrir a él como referencia ofensiva.
Esa falta de minutos ha frustrado a Izeta, pero no ha apagado su ambición. El delantero sabe que cada oportunidad cuenta. Y este partido con la Euskal Selekzioa no solo es un trámite: es un escenario donde puede recordar a Valverde su capacidad real para competir, presionar, fijar centrales y aportar presencia ofensiva en un equipo que, en ocasiones, necesita ese perfil.

El Athletic observa la evolución de Izeta mientras el parón se transforma en ventana para reivindicarse
La convocatoria de Arrasate tiene un doble valor: ofrece minutos a Izeta y permite al Athletic evaluar su estado competitivo en un entorno más exigente que los entrenamientos. El club sabe que el delantero necesita ritmo, confianza y secuencias largas de juego, algo que no ha tenido en LaLiga.
El duelo ante Palestina alimenta ilusión en el jugador, que asume el parón como un punto de inflexión. Quiere demostrar que puede dar más, que su etapa en el primer equipo no ha hecho más que empezar y que su trabajo silencioso merece recompensa.




