La situación de Urko Izeta vuelve a quedar bajo un halo de incertidumbre. Cuando parecía reivindicarse, el delantero volvió a mirar el partido desde el banquillo.
Hace tan solo una semana, Ernesto Valverde parecía haber cambiado la postura con respecto al futuro de Izeta. Sin embargo, frente al Espanyol, el de Aia no ingresó un solo minuto pese a la necesidad ofensiva del equipo. El mercado vuelve a abrirle las puertas.
El ariete, castigado por un error administrativo que le dejó fuera de la Champions, empezaba a sacudirse la mochila de la frustración. Había vuelto a asomar en tres de las últimas cuatro jornadas de Liga y dejó huella ante el Celta, con apenas diez minutos y un disparo a la madera que agitó San Mamés.
La Copa le ofreció un nuevo escaparate y no lo desaprovechó. Titular en O Couto frente al Ourense, fue el más incisivo sobre un césped traicionero, reclamando balón y protagonismo hasta arrancar el reconocimiento público de su entrenador.
Media Hypermotion atenta
Con 26 años y el cartel bien ganado, Urko Izeta vuelve a situarse en el centro del mercado de la Liga Hypermotion. Media categoría le sigue la pista, desde aspirantes al ascenso hasta equipos necesitados de gol: Deportivo, Cádiz, Sporting, Cultural Leonesa, Granada y Zaragoza están atentos a cualquier movimiento.
No obstante, el guipuzcoáno no descarta estirar los plazos a la espera de una puerta en Primera, donde sonó para Oviedo y Alavés. También lo buscan en el extranjero, ya que se le relacionó con el Olympiacos de Mendilibar.
El Athletic, que le renovó en junio hasta 2027 con ficha del primer equipo, valora ahora una cesión que alivie la masa salarial y aclare un futuro que vuelve a estar en el aire.

Déficit claro en las dos áreas
El Athletic ha perdido la solidez que le sostuvo la pasada campaña. De aquellos 29 goles recibidos en 38 jornadas se ha pasado a 24 encajados en solo 18 partidos, un registro impropio de un equipo que aspira a mirar hacia arriba y que le sitúa entre los más castigados del campeonato.
El problema se agrava en el otro extremo del campo. Apenas 16 tantos a favor en esos mismos encuentros colocan a los rojiblancos entre los ataques más pobres de la Liga, un desequilibrio en las áreas que explica por qué soñar con objetivos mayores se ha vuelto, hoy por hoy, una quimera.





