El proceso físico avanza con disciplina diaria, pero el club evita plazos públicos y prioriza estabilidad estructural a corto plazo
La hoja de ruta no admite prisas ni atajos porque el objetivo es llegar bien y no simplemente volver. Maroan Sanadi encara una fase de puesta a punto exigente que todavía necesita tiempo real de maduración. La previsión interna apunta a un regreso después de Reyes, siempre condicionado a sensaciones. No existe urgencia deportiva que altere el plan diseñado. La prioridad es consolidar la rodilla y evitar recaídas. Todo se construye desde la calma y el control.
La rehabilitación combina trabajo en Lezama, sesiones externas y seguimiento constante autorizado por el club
La dedicación diaria es total y sostenida sin concesiones. Cada jornada se estructura en tres escenarios distintos con objetivos específicos. Las sesiones en Lezama se complementan con dos tareas diarias al margen del grupo. Todo ese trabajo externo se realiza con consentimiento y supervisión directa del Athletic Club. No hay improvisación ni autonomía sin control. El proceso está monitorizado desde el primer minuto.
El jugador acude de forma regular a un fisioterapeuta de máxima confianza para la entidad. Ese profesional prolonga el tratamiento iniciado tras la intervención con criterios conservadores. Paralelamente sigue una rutina específica con un especialista en recuperación de traumatismos de rodilla. El enfoque no es genérico ni acelerado. Se ajusta cargas, impactos y rangos de movimiento de forma progresiva. Cada avance se valida antes de pasar al siguiente escalón.

El club protege el activo deportivo y mental mientras gestiona expectativas internas y externas con prudencia
Desde dentro se valora de forma muy positiva la actitud del futbolista. La implicación diaria refuerza la confianza del área médica y técnica. No se trata solo de volver a competir, sino de hacerlo con garantías. Forzar tiempos comprometería el rendimiento futuro y el valor deportivo. Por eso no se fija una fecha cerrada en público. El mensaje es claro y coherente.
El regreso tras Reyes no responde a un calendario caprichoso. Coincide con el punto en el que se espera completar la fase más delicada del proceso. A partir de ahí se iniciará la integración progresiva en dinámicas competitivas. Todo dependerá de cómo responda la articulación a cargas reales. El cuerpo técnico asume que el ritmo lo marca la rodilla. En Lezama prefieren perder días ahora que meses después.





