En un megaoperativo, la Guardia Civil evitó que ingresaran miles de camisetas falsificadas a Bizkaia. Una persona fue detenida.
En Santurtzi, la Guardia Civil interceptó más de dos mil camisetas del Athletic falsas, un botín valorado en 132.000 euros que nunca llegó a destino. La policía detuvo a una persona acusada de delito contra la propiedad industrial.
El envío levantó sospechas por su volumen y por un origen poco convincente. Los controles habituales hicieron el resto y destaparon un cargamento que viajaba bajo apariencia legal, pero que escondía una copia burda del escudo y la identidad rojiblanca.
Las pesquisas confirmaron lo evidente al tacto y a la vista: nada era oficial. Materiales, etiquetas y acabados delataban el fraude. Una vez identificada la persona que había recepcionado el envío, los agentes procedieron a su detención e incautaron la mercancía ilegal.
Golpe a los vendedores ambulantes
No es el primer operativo contra la venta de equipaciones falsificadas en territorio vasco. A fines de noviembre, la Policía Municipal de Bilbao confiscó 800 prendas de ropa en el Casco Viejo de la ciudad.
Entre la mercancía intervenida aparecieron camisetas del Athletic y de la selección francesa, junto a otras prendas de marcas conocidas. Todo se ofrecía de forma ilegal a los transeúntes, sin autorización y al margen de los canales oficiales.

Un negocio imparable al margen de la ley
El negocio de la falsificación funciona como una cadena perfectamente aceitada. La producción se dispersa en países asiáticos (China, Vietnam y Bangladesh) y entra en Europa por grandes puertos logísticos (Rotterdam, Marsella y Valencia, entre otros), desde donde el material se reparte con precisión quirúrgica por todo el continente.
El problema estalla en el último tramo, cuando esas redes alimentan mercados locales a través de personas vulnerables (manteros), atraídas por el dinero rápido. Un engranaje opaco que mezcla economía sumergida y explotación.
La piratería es prácticamente incontenible y amenaza el negocio de las camisetas de fútbol.
La guardia civil advierte
La Guardia Civil insiste en que la falsificación no es una travesura sin consecuencias. Detrás hay dinero negro, daño directo a la industria legal y un golpe al empleo, además del riesgo para el consumidor, que compra sin garantías ni controles.
La dimensión del alijo deja claro que no se trata de casos aislados. Existen redes organizadas que explotan el tirón del deporte y de escudos como el del Athletic para inundar el mercado vasco de copias, aprovechando una demanda que no entiende de fronteras.





