El Athletic llega al duelo con Newcastle con una plaga de lesionados. Nico Williams es el gran ausente.
Los leones viajan a Inglaterra con la maleta cargada de ilusión, pero con una realidad futbolística que no invita al optimismo. La derrota en el derbi, unida al declive futbolístico y las lesiones, es un quebradero de cabeza para Ernesto Valverde.
El entrenador del Athletic llega al choque por Champions con tres bajas de peso: Yuri, Sancet y Nico. La más sensible, por supuesto, es la del extremo de 23 años. La estrella bilbaína continúa con un tratamiento conservador para recuperarse totalmente y poder ser utilizable sin temor a otra recaída.
En ese sentido, Valverde descartó que su jugador franquicia se someta a una operación quirúrgica. Si bien no llevarlo a Newcastle es una forma de preservarlo, también es una jugada para evitar que sea convocado por Luis De la Fuente al último parón por Eliminatorias.
Nico, trabajo exclusivo en Lezama
Tras actuar algunos minutos en el derbi, Nico quedó desafectado del viaje a Inglaterra y se quedó entrenando apartado en Lezama. La pubalgia lo tiene a maltraer y no le permite un regreso con normalidad. Para su estilo de juego, de explosión y velocidad, su lesión puede ser un infierno.
Por ahora, el cuerpo médico del Athletic trata la situación con cautela y con un plan minucioso para que el mejor jugador regrese sin la necesidad de una operación.

No hay lugar para la derrota
El encuentro ante Newcastle es crucial para las aspiraciones del Athletic en Champions. Una derrota dejaría a los leones al borde del knock out en el certamen. Enfrente, tendrá un rival poderoso desde lo económico, pero que viene con altibajos en la Premier League.
Con una nómina extensa de bajas por lesión sumada a la suspensión por dopaje de Yeray, Valverde echó mano a la cantera: Selton, Ibon Sánchez, Hierro e Izagirre forman parte de la plantilla para el duelo en St James Park.
Aluvión rojiblanco
Más de tres mil almas rojiblancas invadieron el norte de Inglaterra con la fe intacta. Su aliento, casi una profesión de fe acompañó al Athletic en un desafío mayúsculo ante un Newcastle musculado a golpe de petrodólar y con 300 millones invertidos en talento fresco.




