En Lezama apuestan a su estrella para obtener el boleto europeo. En su regreso, el extremo fue de mayor a menor, producto de su larga inactividad y el temor a una recaída.
Ernesto Valverde recuperó la pieza más deseada en el Coliseum, aunque aún lejos de su mejor versión. Nico Williams regresó a la convocatoria tras siete partidos fuera por una pubalgia tratada de forma conservadora y minuciosa. El navarro empezó desde el banquillo, con la prudencia marcando cada decisión.
El pobre tono del equipo en la primera mitad obligó a agitar el banquillo antes de tiempo. A diez minutos del descanso, Nico ya calentaba junto a Galarreta y saltó tras el intermedio para intentar cambiar el pulso del partido. Su entrada, al menos de inicio, agitó el ataque rojiblanco.
Hubo destellos de su calidad en sus primeras acciones, con desborde y sensación de amenaza constante. Pero el impulso se fue diluyendo con el paso de los minutos hasta apagarse tras unos 40 en el césped. Entre la ilusión y la cautela, su regreso dejó más inquietudes que certezas.
Sin puntería no hay Europa
Valverde defendió a Nico Williams tras el partido, destacando su atrevimiento y la intención constante de encarar: “Ha estado bien, sin molestias.» Sin embargo, el menor de los Williams, como el resto del frente ofensivo, se quedó a medio camino en una nueva derrota rojiblanca.
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El dato es demoledor: el Athletic no logró rematar entre los tres palos y David Soria apenas intervino. La única aproximación fue un cabezazo de Berenguer en el segundo palo que ni siquiera encontró portería. Un bagaje ofensivo demasiado pobre para un equipo que aspira a pelear por Europa.
Con ocho jornadas por delante, el equipo necesita recuperar su pegada con urgencia. Sancet se diluyó tras su exhibición ante el Betis, Iñaki sigue sin arrancar y Guruzeta fue desapareciendo poco a poco tras su buen inicio de año. El margen se estrecha: 38 puntos, a seis de la sexta plaza y a tres de las posiciones que aún mantienen vivo el sueño continental.
Enigma Mundial
No solo el regreso a San Mamés marca la agenda de Nico. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la incertidumbre crece alrededor de su estado físico. Para el atacante, estar en la cita mundialista es su prioridad. Para Luis de la Fuente, también.
El delantero estuvo ausente en el último parón, pero nadie duda que integrará la preselección y luego pasará el corte para meterse entre los 26 que viajarán a EE.UU., México y Canadá. La duda pasa por si podrá ser el compañero de ataque ideal para Lamine Yamal.





